Mientras la industria editorial sigue debatiendo el rol que debe jugar el libro electrónico frente al papel, el joven e-book empieza a evolucionar hacia el modelo más social y colgado en la nube que están siguiendo con éxito la música con plataformas como Spotify o el cine con Netflix.
Todavía son pocos los proyectos en marcha en castellano, y la mayoría con sello español, pero ejemplos como la plataforma de suscripción Nubico –nacida en junio pasado de un esfuerzo conjunto entre la editorial Planeta y Telefónica–, de 24symbols, Reedig o del colombiano El Libro Total parecen marcar la pauta a un camino todavía incierto.
Por unos 9 euros, un lector puede leer desde cualquier dispositivo todos los libros que desee sin necesidad de descargarlos y pudiendo guardar todas sus anotaciones o comentarios en una nube virtual, donde otros usuarios también dejan sus comentarios incluso creando redes de afinidades.
“La protección de derechos a veces dificulta la apertura de un e-book en algunos soportes, con el streaming esto se acaba”, explica Manuel Míguez, de la española Digital Books, que espera lanzar próximamente su servicio en la nube. AFP