Por Roberto Gómez Palacios
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De Iturbe, Alfredo López, en compañía de sus familiares y amigos, se trasladaba en el viejo ferrocarril Carlos Antonio López a otras ciudades del país. Las vías del modernismo superaron a aquel medio, que hoy sólo forma parte de un lindo recuerdo.
“En el departamento del Guairá pasé mi infancia. Luego, nos quedamos sin el tren, y como tengo tantos lindos recuerdos, vi qué podía hacer para que no quedara en el olvido. No soy un profesional, sino un soñador”, dice López.
Él es un comerciante que hoy está radicado en Asunción. Comenzó a recorrer todas las estaciones del ferrocarril, en las 40 ciudades que fueron construidas desde la capital hasta Encarnación. El estado calamitoso de las centrales de espera y el abandono que resuena en sus rieles le destrozaron el alma.
Entonces, sin ser periodista, ni arquitecto o ingeniero, comenzó su labor. Ideó un programa de televisión, un plan de rescate del sistema ferroviario y lo presentó a la productora Focus Arte Digital.
El proyecto fue interesante. La productora lo tomó como un desafío y con la financiación de Alfredo los trabajos de grabación comenzaron en febrero del año pasado. Su primera puesta en pantalla fue en canal 2, Red Guaraní, donde sólo se emitieron cuatro capítulos.
“Dejó de salir porque no teníamos apoyo, no había financiamiento y el costo de producción es muy elevado”, comenta el productor Joel Colmán. “Luego, con la apertura del nuevo canal (Latele), ofrecimos la serie a los directivos, que hicieron realidad el sueño”, agrega.
SECRETOS. Cada domingo, a las 9, las pantallas del nuevo canal asunceno desplega la rica historia del primer ferrocarril de Sudamérica.
Lleva 15 capítulos al aire -con la emisión de hoy- de los 40 que conforman el proyecto. Cada emisión devela anécdotas de ciudadanos por cuyas localidades pasó alguna vez la máquina a vapor.
El actor Ramón del Río y la periodista Natalia Ruiz Díaz son los encargados de presentar lo que fue la época de oro de este medio de transporte que hoy está perdido.
“La intención es que la gente sepa y valore lo que se tiene, para que el ferrocarril sea reconocido como patrimonio mundial”, aclara Joel.
Muchos secretos guardan esas láminas de acero que guiaban las máquinas. Muchas de ellas ya no existen, fueron sacadas y hasta saqueadas.
Casi lo mismo ocurre con las viejas estaciones. “En Tebicuary, antes de llegar a Villarrica, hoy vive una familia en la estación de tren. Lo peor es que no quieren salir, ni siquiera nos dejaron hacer tomas allí. Y pensar que ese territorio es del Gobierno y se debería recuperar”, añade el productor.
Las 40 ciudades que posee ese tesoro de recuerdos son recorridas a través de las grabaciones. Es un trabajo que apela a la conciencia ciudadana, para que el Paraguay recupere de alguna forma esa fuerza de prosperidad que tenía durante la época de don Carlos Antonio López.
INICIOS. Las vías comenzaron a colocarse en 1861, cuando el ferrocarril se compró de Inglaterra.
Su papel fue fundamental para el crecimiento económico del país. Fue el primer tren del sur del continente, de modo que era fundamental en las transacciones comerciales.
El tren trasladaba no solo personas, sino animales y mercaderías. En la guerra, fue un medio vital para transportar médicos, enfermeras y víveres.
Pocos documentos y fotografías quedan de su ilustre historia, de cuando este país fue el mejor posicionado en avances tecnológicos de América del Sur. Hoy sólo hace viajes turísticos los domingos de Asunción a Areguá, como último suspiro.
UN PAÍS SOBRE LOS RIELES
El ferrocarril recorría 370 kilómetros desde Asunción hasta Encarnación. Décadas después del esplendor, las estaciones, vagones y locomotoras están sujetas a viajeros que quizás, nunca lleguen.
El abandono se apoderó de ellos, y en Sobre Rieles, los ciudadanos que lo utilizaban hablan de los recuerdos.
“Pobladores de Caballero, Escobar e Ybytumi sienten en lo profundo la falta del tren. En el programa cuentan cómo les dolió cuando hace unos años el gobierno (de Nicanor Duarte Frutos) hizo retirar las vías”, señala Joel Colmán.
Ex trabajadores ferroviarios, ciudadanos, y el paisaje mismo de esos puntos hoy están totalmente cambiados por la ausencia de ese medio de transporte.
“Ojalá haya planes del nuevo gobierno para revertir esta situación. Creo que se necesitará ayuda internacional para mover otra vez el ferrocarril, que es el único del mundo que sigue funcionando. Eso hace falta, y que la gente valore esta historia”, culmina Joel.