Correo Semanal

Las palabras inmortales de Anne Frank

Para millones de jóvenes, Anne Frank y su diario son el primer punto de entrada al complicado mundo del Holocausto y eso se debe en gran parte a la voz de una niña adolescente.

María Gloria Báez
Escritora

El 12 de junio de 1942, en el cumpleaños número 13 de Anne Frank, su padre Otto le obsequia un cuaderno de cuadros rojos y blancos que había elegido previamente en una tienda local. Anne decidió usarlo como diario. Puede leerse en su primer párrafo: “(...) Espero poder confiarte todo, ya que nunca he podido confiar en nadie, y espero que seas una gran fuente de consuelo y apoyo”. Dirigiéndose a su diario como “Querida Kitty”, en los próximos dos años describió sus pensamientos y sentimientos sobre la vida aislada con su familia y los otros cuatro judíos que vivían escondidos allí.

Poco sabía ella que sería leída y discutida por las generaciones venideras, y que a través de sus reflexiones privadas se convertiría en un símbolo inolvidable de la tragedia del Holocausto para millones de lectores de todo el mundo.

En julio de 1942, a medida en que los nazis endurecían su control sobre Ámsterdam y buscando evitar una deportación segura a campos de concentración, miembros de la familia Frank (incluida Anne, de 13 años, su hermana mayor Margot y sus padres), la familia Van Pels y el dentista Fritz Pfeffer se escondieron en un anexo secreto, un espacio de solo 50 metros cuadrados, ubicado en la parte trasera de la antigua tienda de Otto Frank.

Durante 25 meses, el grupo navegó las complicaciones de una existencia solitaria mientras luchaban por sobrevivir.

Anne no solo documentó la vida cotidiana de ocho personas que comparten un escondite estrecho y temen ser descubiertas en cualquier momento; ella también capturó sus momentos de ternura, humor y esperanza incluso ante una realidad terrible.

El testimonio del horror

El 28 de marzo de 1944, el ministro de Educación holandés en el exilio en Londres, anuncia a la BBC que después de la guerra se recopilarían testimonios personales, incluidos diarios.

Anne, quien escuchaba la transmisión con su familia, se inspiró para reelaborar su diario y adaptarlo a una novela, imaginando que lo publicaría cuando terminara la guerra y saliera de su escondite. Pero ella nunca tuvo la oportunidad de llevar adelante esas ideas.

La última entrada al diario fue el 1 de agosto de 1944. Tres días después, agentes alemanes allanaron la casa. El 4 de agosto de 1944, los Frank y sus compañeros, fueron arrestados por agentes de la Gestapo, la Policía secreta nazi, y enviados a Auschwitz, el famoso campo de exterminio en Polonia. Anne y su hermana Margot fueron trasladadas a Bergen-Belsen, otro campo de exterminio situado en Alemania, donde ambas murieron de tifus en 1945. De entre los residentes del anexo, Otto Frank fue el único sobreviviente.

Fue Miep Gies quien diariamente suministraba provisiones al grupo que permanecía oculto, (incluido papel para Anne quien siguió escribiendo, incluso una vez que el diario quedó sin espacio), quien rescató los materiales del anexo secreto poco después del arresto de los Frank y los guardó en el escritorio de su oficina. Luego de que las tropas soviéticas liberaran Auschwitz en enero de 1945, Otto regresó a Ámsterdam y Miep Gies le entregó una colección de cuadernos y varios cientos de papeles sueltos que contenían observaciones que Anne había escrito durante su tiempo en la clandestinidad. Otto leyó el diario, sobre el cual dijo ser “una revelación”; es que allí, se reveló una Anne completamente diferente a la niña que había perdido... “No tenía idea de la profundidad de sus pensamientos y sentimientos”.

La memoria del mundo

En 1947, Otto Frank publicó las notas de su hija. Anne lo había deseado. Compiló los escritos de su hija en un manuscrito que se publicó por primera vez en los Países Bajos en 1947 bajo el título Het Achterhuis (Anexo posterior). En abril de 1955 apareció la primera traducción del diario en español bajo el título Las habitaciones de atrás. Posteriormente: Anne Frank: El diario de una joven fue publicado en idioma inglés en los Estados Unidos en 1952. Luego de esta publicación, el libro fue declarado rápidamente “un clásico”, así como una historia profundamente íntima y conmovedora. En 1969, su diario había sido publicado en 34 idiomas y actualmente está disponible en 70 idiomas. Con más de 25 millones de copias vendidas, es uno de los libros más leídos del mundo. En 2009 la Unesco lo incluyó en La Memoria del Mundo, el patrimonio mundial de documentos.

Un aspecto notable del libro es su impacto constante en el tiempo. La tragedia de la historia lo ha convertido en un monumento a la memoria de la humanidad. Esta obra sigue resonando con tanta fuerza como siempre, en parte porque su intrigante historia personal también ofrece una visión de un periodo muy oscuro en la historia humana.

Para millones de jóvenes, Anne Frank y su diario son el primer punto de entrada al complicado mundo del Holocausto y eso se debe en gran parte a la voz de una niña - adolescente. Con el diario, ella trasciende ese momento, y se convierte en un ícono de los más de 1 millón de niños judíos que fueron asesinados durante el Holocausto.

Un mensaje universal

Es este recuerdo el que llevamos como legado. Como bien lo mencionó Audrey Azoulay, directora General de la Unesco, en la conmemoración del 90 cumpleaños de Anne Frank, el diario es “un mensaje universal que nos atrae a todos”. El recuerdo de una joven y el recuerdo de un mal, el de la ideología nazi, sus promotores y seguidores, el recuerdo de la complicidad criminal de todos aquellos, entre gobiernos y políticos que por convicción, por cobardía, por sumisión o por indiferencia, contribuyó a la máquina de aniquilación. Hoy, a setenta y cinco años de su muerte, el antisemitismo, este mal que viene de antaño, todavía funciona en nuestras sociedades, en todos los continentes, incluido el lugar donde estamos. No se extingue por la vergüenza de haber llevado a la Shoah, incluso se revivifica en un mundo donde el odio y las mentiras circulan con más facilidad que la verdad. El antisemitismo sigue ahí, apoyándose en las mismas raíces, basadas en las mismas representaciones, las mismas obsesiones, las mismas negaciones y distorsiones de la historia; la misma oscuridad de la mente y espíritu. Leer el diario de Anne Frank conduce la verdad a dónde puede ir ese odio; es enfrentar al antisemitismo y racismo.

Sus palabras profundamente perspicaces resuenan particularmente hoy: “(...) Es difícil en momentos como estos: Los ideales, los sueños y las esperanzas atesoradas surgen dentro de nosotros, solo para ser aplastados por la sombría realidad. Es una maravilla que no haya abandonado todos mis ideales, parecen tan absurdos y poco prácticos. Sin embargo, me aferro a ellos porque todavía creo, a pesar de todo, que las personas son realmente buenas de corazón”. (AF).

Las palabras atemporales de Anne, descubiertas en el anexo, impresas y publicadas después del final de la Segunda Guerra Mundial, han sobrevivido al malvado régimen que le quitó la vida. Fue el triunfo final sobre el enemigo que la inmoló. Es el triunfo de la obra escrita por la que Anne Frank sobrevive y triunfa, y es como escritora que la seguiremos recordando.




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