26 abr. 2026

Las negaciones de Pedro

Mientras se desarrolla el proceso contra Jesús ante el Sanedrín, tiene lugar la escena más triste de la vida de Pedro. Él, que lo había dejado todo por seguir a nuestro Señor, que ha visto tantos prodigios y ha recibido tantas muestras de afecto, ahora le niega rotundamente. Se siente acorralado y niega hasta con juramento conocer a Jesús.

El pecado, la infidelidad en mayor o menor grado, es siempre negación de Cristo y de lo más noble que hay en nosotros mismos, de los mejores ideales que el Señor ha sembrado en nosotros. El pecado es la gran ruina del hombre. Por eso hemos de luchar con ahínco, ayudados por la gracia, para evitar todo pecado grave –los de malicia, fragilidad o ignorancia culpable– y todo pecado venial deliberado.

El cielo está lleno de grandes pecadores que supieron arrepentirse. Jesús nos recibe siempre y se alegra cuando recomenzamos el camino que habíamos abandonado, quizá en cosas pequeñas.

El papa Francisco refiriéndose a Marta y María de Betania dijo: “Dos aspectos inseparables de la vida cristiana, vividos en profunda unidad y armonía: la escucha de la palabra del Señor, la contemplación y el servicio concreto al prójimo.

Entre las dos ofrecen hospitalidad al Señor que está de paso, pero lo hacen de modo diverso, afirmó el Papa. ¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esta cosa sola de la que tenemos necesidad?

No se trata de la contraposición entre 2 actitudes: la escucha de la palabra del Señor, la contemplación y el servicio concreto al prójimo. Son dos aspectos esenciales de la vida cristiana, inseparables, que son vividos en profunda unidad y armonía.

¿Por qué entonces María recibe este llamado de atención? se preguntó Francisco: “Porque considera esencial solamente aquello que ella estaba haciendo. Era demasiado absorbida y preocupada por las cosas por ‘hacer’”. Afirmo que “una oración que no lleva a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, en dificultad, es una oración estéril e incompleta”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y http://www.revistaecclesia.com/marta-y-maria-de-betania-segun-el-papa-francisco/).