Según cálculos del organismo multilateral, unas 60 millones de personas se encontraban desplazadas de sus hogares por conflictos armados y desastres naturales a finales de 2014. Las mujeres, niños y niñas constituyen el 80% del total de esta población obligada a sobrevivir en condiciones de extrema precariedad.
En Paraguay, periódicamente la crecida de los ríos y desbordes de afluentes obligan a miles de familias a abandonar sus hogares en busca de refugio. El año pasado, la creciente de los ríos Paraguay y Paraná desplazó a cerca de 250.000 personas, unas 90.000 solo en Asunción.
“Frente a un desastre, las mujeres siguen quedando embarazadas y dando a luz. En una situación de crisis, lo probable es que una de cada cinco mujeres en edad de procrear esté embarazada”, señaló el director ejecutivo del UNFPA, Fondo de Población de Naciones Unidas, doctor Babatunde Osotimehin, en su mensaje por el Día Mundial de la Población.
La consiga de este año tiene como objetivo destacar las necesidades específicas de las mujeres y las adolescentes durante las situaciones de emergencia humanitaria. Una de las prioridades del UNFPA es potenciar y salvaguardar el bienestar de las mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, garantizando sus derechos a la salud, la educación, la dignidad y la protección, y atendiendo sus necesidades y preocupaciones específicas.
Los desastres naturales aumentan la vulnerabilidad social y tienden a exacerbar las inequidades pre-existentes, mayormente en contextos de pobreza y exclusión, como es el caso de Haití, país que fue devastado por un terremoto en 2010 y donde “la tasa de fertilidad en adolescentes ubicados en campamentos se duplicó en relación a aquellos que vivían en áreas rurales y se triplicó en relación a los que se encontraban en áreas urbanas”, destacó el doctor Osotimehin.
En Paraguay, si bien no se disponen de estadísticas oficiales referentes a la salud sexual y reproductiva de las poblaciones desplazadas, se estima que situaciones como las relatadas por el doctor Osotimehin en el país caribeño podrían llegar a replicarse, habida cuenta de que las condiciones que entrañan la vida en los campamentos pueden favorecer los casos de abuso y de violencia sexual.
De hecho, el año pasado los medios masivos de comunicación se hicieron eco en Asunción de diversas denuncias de extorsión sexual contra funcionarios municipales encargados de distribuir la ayuda humanitaria a las familias desplazadas por las inundaciones. Si bien ninguna de estas denuncias llegó a ámbitos judiciales, el tema puso en alerta a organizaciones, organismos e instituciones de protección de la niñez y la adolescencia.
Durante el periodo 2013-2014, casi 10.000 mujeres en América Latina y el Caribe murieron dando a luz. En la región, una de cada tres adolescentes mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia sexual. Se estima que aproximadamente 2 millones de niñas y niños son explotados sexualmente en América Latina y el Caribe, y que cerca de 740.000 adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años viven con VIH.
En Paraguay, la mortalidad materna tuvo una significativa disminución en los últimos ocho años, pero aún sigue siendo preocupante en relación a la media de la región,“especialmente si se considera el hecho de que cada día dos niñas de entre 10 y 14 años están dando a luz, en casos de embarazo infantil y adolescente que son producto de delitos de abuso sexual”, indicó la doctora Adriane Salinas Bomfim, Oficial de Salud Sexual y Reproductiva del UNFPA.
En situaciones de crisis humanitarias falta acceso a planificación familiar y servicios obstétricos de emergencia básicos e integrales; los servicios para tratar a víctimas de violencia de género son escasos o inexistentes, y la atención y prevención de infecciones de transmisión sexual es limitada.
El UNFPA aboga por la prevención de la violencia de género en entornos humanitarios, trabajando en estrecha colaboración con instituciones públicas y organizaciones sociales para reforzar los sistemas de apoyo y respuesta a las víctimas.
La ausencia de planificación familiar en emergencias implica un mayor riesgo de embarazos no deseados, mayores riesgos de salud para las mujeres embarazadas y graves consecuencias de salud para las mujeres que se ven obligadas a interrupciones de embarazo en contextos de clandestinidad.
“Restaurar el acceso a una anticoncepción segura y efectiva protege la vida y el bienestar de las mujeres y permite que las parejas afectadas por la crisis administren los escasos recursos familiares con más eficacia”, afirmó Salinas Bomfim.
El UNFPA recoge las recomendaciones de la IV sesión de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebró en Guayaquil en mayo del año pasado, de incorporar el enfoque de derechos de todos los sectores sociales, en especial de las mujeres, niños, niñas, personas con discapacidades, adultos mayores y jóvenes como eje transversal del desarrollo sostenible, especialmente en situaciones de emergencia humanitaria, transversalizando el enfoque de género.
En este Día Mundial de la Población, el UNFPA aboga por redoblar los esfuerzos para proteger la salud y los derechos de las mujeres y las niñas, en consonancia con lo que manda el derecho internacional y los responsables de la violencia sexual sean llevados ante la justicia.