Por Andrés Colmán Gutiérrez | @andrescolman
Fotos, video y edición: César Orué | @cesar87py
Son dos antiguas cajas de madera, como de casi un metro de largo y unos treinta centímetros de ancho y de alto. Se parecen a esos viejos arcones en que las abuelas guardaban sus objetos de valor, o a los baúles de tesoros que cuentan las novelas de piratas, pero en este caso guardan un tesoro mucho más precioso: el primer registro sonoro de las músicas que llegaron al Paraguay, y que conforman las raíces de nuestra historia musical.
Al abrirlas, uno puede admirar el complejo mecanismo de relojería con el que fueron fabricadas. Hay un gran cilindro giratorio con remaches, que al ser accionado con una manivela, van siendo tocadas por las láminas afinadas de un teclado de metal, emitiendo sus antiguos sonidos guardados, como de fantasía y cuentos de hadas. Además de varios valses y piezas de época, se alcanzan a distinguir muy bien los sonidos del Himno Nacional Paraguayo y de la marcha que dio origen a la popular música Campamento Cerro León.
“Estas cajas pertenecieron a madame Elisa Alicia Lynch, la compañera del mariscal Francisco Solano López. Ella mandó confeccionar entre ocho o diez cajas musicales, en una casa especializada de Paris, Francia, en el año 1863. Mandó grabar en ellas varias músicas europeas de época, para traerlas al Paraguay, e incluyó al naciente Himno Nacional”, explica el músico, director orquestal e investigador, Luis Szarán, director del proyecto Sonidos de la Tierra, para quien el hallazgo de dos de estas cajas en la colección particular del profesor Carlos Alberto Pusineri Scala, resultó ser de un gran valor documental, para reconstruir la historia musical del Paraguay.
La noche en que sonó el Himno Nacional
La intención de Madame Lynch, al traer las cajas de música desde París, era introducir en la sociedad paraguaya de la época los bailes de salón al estilo europeo. En las residencias de los López se celebraban grandes fiestas, recreando las danzas del viejo mundo, que la gente del pueblo admiraba desde las calles, a través de las ventanas, y así las iban copiando y adaptando a su propio estilo.
“Fue así como nació la polca paraguaya, adaptada de la polca europea, y persistieron varias danzas de la época, como La Paloma, la Palomita, la Golondriana o el London Karapé”, explica Luis Szarán.
Hace como dos décadas atrás, Szarán supo que el profesor Pusineri Scala, quien fue director de la Casa de la Independencia, tenía en su poder dos de las legendarias cajas de música de Madame Lynch.
“Al final de la Guerra Grande, las cajas habían quedado en manos de una lavandera que fue empleada de Madame Lynch, y fueron pasando por varias manos. Dos de ellas llegaron a la gran escritora Concepción Leyes de Chavez, y luego fueron adquiridas por el profesor Pusineri, a quien le pedí que me las preste, bajo juramento de que las iba a cuidar como mi vida”, relata el músico.
Szarán pudo llevar a su casa una de las cajas, cuyo mecanismo estaba defectuoso y emitía todas las músicas al mismo tiempo, de un modo inentendible. “Cuando llegaba a mi hogar, me ponía a trabajar en ella con mucha paciencia, desmontando y armando de nuevo el mecanismo, hasta que pude repararla. Fue así como una noche, para mi gran sorpresa y alegría, empezaron a sonar los acordes del Himno Nacional, pero de una manera diferente, como sonaba en su primera época”, refiere.
Aquello significó una gran revelación, ya que hasta hoy no existe precisión acerca de quién o quienes fueron realmente los autores del himno, ni cómo sonaba originalmente.
El rescate de la caja ayudó además a despejar otra incógnita, acerca del origen de la popular canción Campamento Cerro León. “Hubo mucha especulación sobre los autores de esa obra musical, finalmente se aceptó que era de autor anónimo, pero en la caja de Madame Lynch está la grabación de la misma música, mucho más lenta, revelando que es una clásica marcha militar europea, que en el Paraguay fue adaptada con un ritmo mucho más rápido, y fue convertida en nuestro clásico Campamento Cerro León”, afirma Szarán.
Un tesoro histórico musical
Tres de las músicas contenidas en las cajas de Madame Lynch fueron grabadas con su sonido original e incluidas en el Álbum Musical del Bicentenario, que Luis Szarán editó especialmente en dos discos compactos, como “Memoria sonora del Siglo XX”.
Allí está la danza La Paloma, en su sonido original grabada directamente de la caja, seguida de una interpretación orquestal en base a la transcripción que el maestro realizó de aquella primera versión. También está la polca europea original que luego se convirtió en Campamento Cerro León y la versión antigua del Himno Nacional paraguayo.
Las dos cajas musicales pueden ser visitadas en el Museo de la Fundación Carlos A. Pusineri Scala, en Lugano 1153, entre Hernandarias y Don Bosco, en Asunción. Actualmente abre solo los martes y jueves, y se requiere coordinar las visitas al teléfono 420-370.
Acerca del paradero de las otras cinco o seis cajas musicales de Madame Lynch, Szarán tiene datos de que algunas están en poder de coleccionista particulares, ya que aparentemente el Estado no ha mostrado interés en adquirirlas y protegerlas.
“Estas cajas de música eran como el MP3 de aquella época, la única manera de grabar sonidos, antes de que se inventara el fonógrafo. Son el registro sonoro más antiguo que tenemos, y deben ser conservadas por su gran valor documental, ya que guardan la raíces de nuestra identidad musical”, destaca el maestro.