12 ene. 2026

LA VISITA DEL PRESIDENTE LUGO A CHILE

La tranquilidad del popular sector de Villa Esperanza en Santiago se vio interrumpida por una caravana de automóviles que, guiados por motoristas de Carabineros, se habrían paso en la principal avenida 20 de Abril. Sorprendidos los vecinos imaginaron que se trataba de un operativo policial que tenía como propósito la localización de delincuentes o, peor aún, la desarticulación de alguna de las bandas de traficantes de drogas que operan en el sector.
Se silenciaron las sirenas y la caravana se detuvo frente a la entrada de un salón desde el que salieron varias personas... de los automóviles bajaron ágilmente unos guardias y otros personeros, luego un señor alto de aspecto amable que comenzó a saludar y abrazar amablemente a los presentes...
La noticia corrió rápido en la Villa... se trataba nada menos que del presidente electo del Paraguay... el ex obispo Fernando Lugo... quien luego de cumplir con la agenda programada en su primera visita “oficial” a Chile, (invitado por la presidenta Bachelet al Palacio de la Moneda) había decidido reunirse con algunos paraguayos y paraguayas residentes en el populoso sector de Villa Esperanza, en el que habita más de una decena de familias compuestas principalmente por esforzados compatriotas: empleadas domésticas, trabajadores de la construcción, empleados del comercio, obreros...
Ingresó el presidente en medio de vítores y aplausos, muchos no lo podían creer y con lágrimas en sus ojos agradecían este noble gesto... en el trayecto se acercó un joven a decirle orgulloso: “Monseñor, monseñor... nosotros somos de San Pedro... vinimos hace un año y medio...”
Un vocero tomó la palabra y agradeció al presidente por haberse acordado de ellos... a continuación le explicó que una familia paraguaya hace ya varios años se vio obligada a salir del país en busca de mejores perspectivas laborales, decidió instalarse en el sector..., luego invitó a otros familiares, ellos a su vez a unos compadres y... en total son ya varias decenas de familias paraguayas con sus hijos que viven en esta Villa, incluso ahora con pequeños nacidos en Chile.
El presidente les agradeció por el caluroso recibimiento. Tuvo emotivas palabras para expresar su gratitud especialmente a todos quienes habían hecho el esfuerzo de viajar más de 4.000 kilómetros en ómnibus a votar en las pasadas elecciones generales. “Tenía que venir a saludarlos y celebrar, les dijo, si gracias a gente humilde y esforzada como ustedes puedo estar compartiendo acá en mi calidad de presidente de la Nación.”
Luego, en forma alternada, tomaron la palabra otros compatriotas quienes reclamaron por el escaso compromiso de los funcionarios de la embajada, especialmente con quienes sufren más necesidades; le solicitaron interceder en favor de la pronta aprobación de la ley que permite el derecho a voto de los paraguayos en el exterior; también por muchos compatriotas que se encuentran “ilegales” y por otros tantos privados de libertad en distintas cárceles chilenas a raíz de la internación ilegal de drogas al país, especialmente marihuana paraguaya.
El presidente escuchó con gran atención cada una de las intervenciones mientras uno de sus colaboradores tomaba nota de las solicitudes.
En el fondo algunas mujeres alistaban una mesita con una serie de regalos que le tenían preparado al primer mandatario, mientras otras se encargaban de ofrecer sopa, chipa y vino chileno a los presentes; en momentos en que una de ellas se me acercaba, sentí que alguien me tocaba el hombro:
¡¡¡Mami, mami despertá. Recordá que tenés que arreglarte para ir a la cena que ofrece la Embajada al “Tío Fernando”.
“Ya... mi hija”, atiné a responderle. “Mami -insistió-, acordate que es lejos, en el barrio más ?chuchi? de Santiago... y tenés que arreglarte con ropa elegante para la ocasión...”
“Ya mi amor... sólo que esta siesta tuve un lindo sueño del que me cuesta despertar”.
Marta Vera Antonelli
Abogada paraguaya residente en Chile
CARTA A FERNANDO LUGO

Al contrastar los pactos y nombramientos recientes que usted decidió o consintió, con sus discursos electorales cargados de promesas de cambios y posiciones firmes respecto de lo que sería e integrarían su gobierno, con ingrata sorpresa observamos que el tan mentado cambio tiene un frágil e incierto comienzo y que sus posiciones no son tan firmes.
Esto nos hace dudar, temprana aunque no definitivamente, de la factibilidad y sostenibilidad del profundo cambio que el país necesita y por el cual el pueblo lo votó.
El cambio requiere trabajar con personas idóneas, de comprobada límpida trayectoria, confiables, y romper con la práctica política basada en la repartija de cargos o nombramientos por simple amistad.
En este sentido, el nombramiento de las personas que lo acompañarán en su gobierno, en varios de los casos, no le favorecen; como tampoco le favorecen los acuerdos con el oficialismo colorado y el Unace para la elección de autoridades del Parlamento, considerando los nefastos antecedentes de ambos.
Estos dos hechos, controversiales, ponen en duda la vigencia, el alcance y la firmeza de su liderazgo, o sus intenciones, y constituyen un prematuro desencanto para una población que anhela transformaciones profundas sobre la base de actitudes y conductas renovadas de la dirigencia política: políticos “renacidos” para un tiempo nuevo.
Las personas tenemos ideas, ideales y esperanzas que se tradujeron en votos, y que tienen que ser respetados por usted y los líderes políticos. Lo votamos a usted. Es tramposo que nos hayan vendido el chasis de un imponente Mercedes Benz (usted) con el motor de un antiguo Escarabajo (los sectores políticos retrógrados que lo sostienen y condicionan). Es una traición al pueblo; un estilo maquiavélico y vergonzoso de hacer política.
Con esto no pretendo solamente puntualizar el contenido de sus últimas decisiones, sino sobre todo quisiera señalar la existencia de una práctica política que confiábamos empezaría a morir: la práctica de pactar “con quien sea” y “como sea”. La vigencia de esta práctica, más allá de sus resultados concretos, resulta hasta ahora el más duro golpe a la confianza ciudadanía. El pueblo exige procesos transparentes que conduzcan a pactos con sectores que, por lo menos desde la opinión pública, parecería que podrán contribuir al cambio anhelado.
Freddy Méndez Rheineck
C.I. Nº 404364