EFE y AFP
SANTA MARTHA / COLOMBIA
La guerra comercial entre Estados Unidos y China y la urgencia por diversificar el portafolio de socios están detrás del renovado impulso para cerrar el acuerdo UE-Mercosur, que ambos bloques aún confían en firmar en diciembre pese a las presiones de grandes potencias para frenarlo, afirmó la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
“El impulso es claro: surge de la necesidad de crear una gran zona de intercambio comercial que sirva de contrapeso a la ola de aranceles”, dijo Kallas en una entrevista con medios internacionales al concluir la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la UE, celebrada el domingo en Santa Marta.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores reafirmó que el objetivo es concretar a fin de año el pacto con el bloque suramericano formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, aunque advirtió que primero habrá que desmontar las “falsas narrativas” de “grandes potencias” que “hacen muy bien eso de echarle leña al fuego a divisiones que ya existen”.
“Nada está garantizado y aún hay mucho trabajo por hacer”, reconoció Kallas, al tiempo que expresó su preocupación por las “prácticas de coerción económica” de China y la necesidad de que América Latina y el Caribe reduzcan sus dependencias sin crear otras nuevas.
Este tema sobrevoló las discusiones de los 60 países —27 europeos y 33 latinoamericanos— reunidos en la cumbre CELAC-UE, que concluyó el fin de semana.
“Hay grandes potencias que no quieren que se produzca este acuerdo”, aseguró la diplomática, con el objetivo de tener el borrador listo para diciembre.
EL RECLAMO DE FRANCIA. El tema es sensible en países como Francia cuyos agricultores y ganaderos protestan por temores a que el mercado se llene de productos sudamericanos.
El Ministerio de Agricultura francés dijo el domingo que no suscribirá un acuerdo que condene a los agricultores.
La ministra Annie Genevard afirmó que su país no firmará un acuerdo que “condene” a sus agricultores, tres días después de que el presidente Emmanuel Macron expresase sus impresiones “positivas” sobre una aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
Estos comentarios fueron denunciados por gran parte de la clase política francesa y el sector agrícola como una “renuncia”.
TEMORES. Los agricultores y ganaderos franceses temen que su mercado se vea inundado de carne, azúcar o arroz procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en el marco del acuerdo UE-Mercosur.
En una entrevista con el Journal du Dimanche (JDD), la ministra de Agricultura reafirmó las “líneas rojas” de Francia: “una cláusula de salvaguardia agrícola específica”, “medidas espejo” que impidan la importación a Europa de productos agrícolas que incumplan las normas sanitarias y medioambientales europeas y un refuerzo de los controles sanitarios.
En cuanto a la cláusula de salvaguardia, Genevard insistió en la idea de “poder accionar un freno de emergencia si, por ejemplo, el sector se viera amenazado por una caída masiva de los precios relacionada con una afluencia de productos importados”.
La ministra dijo que estará atenta a los puntos que, según ella, quedan por aclarar, como "¿Quién decide? ¿Quién lo verifica? ¿En cuánto tiempo? ¿Qué criterios activan el mecanismo?”.
FECHA, 27 DE DICIEMBRE. Sin embargo, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo el pasado viernes en Belém (Brasil), que la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, tiene incluso una fecha fijada para firmar la parte comercial: el 27 de diciembre.
“Estamos expandiendo nuestras inversiones porque estas alianzas nos benefician a ambos”, subrayó Kallas en su intervención en la apertura de la cumbre CELAC-UE.
Kallas agregó: “Todos necesitamos socios confiables y con esta cumbre afianzamos nuestro compromiso; somos socios naturales y optativos, optamos por ser socios. Buscamos comercio e inversión”.