Por Marciano Candia
PEDRO JUAN CABALLERO
Unas 10 armas de guerra y 4 kilos de marihuana prensada fueron hallados durante un allanamiento ayer en una colonia cercana a Pedro Juan Caballero por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). El procedimiento se llevó a cabo en la propiedad de Marciano Cristaldo Álvarez (64), quien fue detenido, suegro de Carlos Caballero, alias Capilho, el autoproclamado líder paraguayo del Primer Comando Capital (PCC).
La incautación de las armas de grueso calibre en la vivienda del pariente del supuesto narcotraficante -actualmente en Tacumbú- coincide con las hipótesis que manejan los investigadores del homicidio de otro viejo conocido por los antidrogas: Óscar Aguara Morel, quien murió días atrás en una emboscada en Concepción.
Estos señalaron que, de acuerdo con los indicios que tienen, el homicidio habría respondido a una vieja disputa que mantenía Morel con Capilho por el control del narcotráfico en la frontera.
En la vivienda de Cristaldo Álvarez, ubicada en la colonia Vista Alegre -a 18 km de la capital departamental-, los antidrogas hallaron ocho fusiles 5,56 mm con sus respectivos cargadores.
Las armas estaban escondidas bajo tierra en un tanque de agua, en el interior de un galpón ubicado en el fondo de la propiedad. Además de los fusiles, los agentes encontraron una escopeta calibre 12 y un rifle calibre 22. También 240 cartuchos calibre 5,56; 146 cartuchos calibre 30; 5 cartuchos calibre 12 y 12 cartuchos calibre 22 y 4 kg de marihuana.
El fiscal Justiniano Cardozo ordenó también la detención de la esposa de Cristaldo Álvarez, Graciela Batista de Cristaldo (58); el hijo de ambos, Mario Raúl Cristaldo Batista (33); Isidro Duarte González (32), Claudio Artemio Franco Giménez (28) y Modesto Ramón Franco Giménez (51).
Cristaldo Batista era buscado por el secuestro de Enrique Botelho, ocurrido años atrás, según los agentes de la Senad.
ARMAS VIENEN DE EEUU
Según revelaron ayer fuentes de la Secretaría Antidrogas, todas las armas que fueron incautadas en la propiedad fueron importadas de los Estados Unidos, aunque las mismas sean de procedencia de otro país. En ese sentido, los agentes recordaron que el peligro del tráfico ilegal de armas dentro del país siempre está latente y que en la mayoría de los casos, el armamento va a parar a las manos de personas asociadas a grupos de narcotraficantes.