Correo Semanal

La más flagrante es la violencia lingüística

 

Miguel H. López

El concurso nacional de ensayos Rafael Barrett, impulsado por la Secretaría Nacional de Cultura, tuvo este año una premiación particular por coincidir con el Año Internacional de las Lenguas Indígenas: el texto ganador está escrito totalmente en guaraní (el único antecedente fue la edición III en donde el requisito era que todos los textos estuvieran en esa lengua autóctona). El conocido profesor y lingüista Miguel Ángel Verón es el autor de la obra que, según sus palabras, nos demuestra que se puede escribir académica y científicamente usando la lengua de origen indígena.

–¿Qué nos trae como hallazgo y reflexión Tojehyvykói ñe’ênguéra yvotyty, tu ensayo ganador?

–Me surgen varias reflexiones: la primera, que en la lengua guaraní también se puede desarrollar la ciencia, que es posible escribir todo tipo de texto, entre ellos, el ensayo. La segunda, la urgente necesidad de cultivar esta lengua, de escribir en ella, a manera de impulsar la normalización de su uso. Que un ensayo escrito en guaraní haya ganado el primer premio, me lleva a soñar que en un futuro cercano su uso escrito se pueda normalizar, que esta lengua se pueda volver normal, usable y usada en todos los ámbitos de interacción social. Cuando me dispuse a presentarme al concurso, dudé en la elección de la lengua a emplear. Empecé a escribir en castellano, luego pensé: “Soy dinamizador lingüístico, soy defensor del guaraní, voy a escribir en mi lengua”, y opté por escribir en guaraní para darle presencia y estatus. Opté por la variedad culta del guaraní, utilicé nuevos términos creados y que se vienen utilizando en los últimos años, con sus traducciones respectivas al castellano al pie de página. Así demostré que es posible escribir textos científicos en la lengua mayoritaria del país.

–El jurado destacó el manejo de las fuentes. ¿Qué significa esto en términos académicos y científicos?

–He consultado diez fuentes, pero asumí dos libros como las principales: La muerte de las lenguas y la Revolución del lenguaje, de David Crystal. El trabajo académico se caracteriza por la rigurosidad, por la comprobación empírica de los hechos abordados. Las informaciones que he plasmado en el texto las he sustentado en citas de autoridad y experiencias mías como investigador. En algunos escritos sobre la lengua guaraní producidos en el país se suele apreciar mucha fantasía. La fantasía y el fanatismo impiden desvelar la realidad, y, por tanto, obstaculizan darle soluciones reales y correctas. El gran desafío para los países empobrecidos es la creación de saberes. Los académicos tenemos la obligación de leer, investigar, llegar a las fuentes, generar conocimientos.

Doloroso lingüicidio

–¿Qué significación das a este premio que coincide con el Año Internacional de las Lenguas Indígenas declarado por la ONU?

–Cuando me enteré de que gané el primer premio, me inundaron muchas ideas. Pensé en los millones de seres humanos que en el mundo fueron y son amordazados y cuyos derechos de vivir en sus lenguas les han sido negados en los largos y oscuros años de colonialismo. La intolerancia y el fundamentalismo devenidos de prácticas colonialistas han sido responsables no solamente de alevosos genocidios, sino de procesos dolorosos de lingüicidio. El premio para mí representa también un reconocimiento de la lengua guaraní. Millones de paraguayos y paraguayas han sufrido atropellos y violencia por hablar la única lengua que aprendió en la casa. Millones de escolares por décadas han recibido castigos físicos y sicológicos por no saber hablar el “idioma del karai”. Convencido estoy de que la violencia lingüística ha sido una de las más flagrantes en el Paraguay. Alguna vez debemos como país pedir perdón por estas atrocidades cometidas en el sistema educativo. Umi ojejurupete, ojejurumboty ha oñeapytu’û apytîva’ekue oiporu rehe iñe’ê teépe aropojái ko jehechakuaa ahupytýva.

–La diglosia y la mentalidad colonizadora hacia el guaraní, ¿siguen siendo los principales problemas?

–La mentalidad colonizadora y la diglosia siguen representando obstáculos para la normalización del guaraní. La primera sigue vertebrando el imaginario lingüístico paraguayo. El guaraní y las demás lenguas americanas son desdeñados por ser indígenas. Si el guaraní fuese una lengua de origen europeo, su historia habría sido diferente. El racismo sigue siendo una rémora para convertir este idioma en lengua moderna. Estamos superando estos complejos; avanzando no como se necesita, pero dando pasos importantes.

En Paraguay se han naturalizado las relaciones asimétricas entre el guaraní y el castellano; para muchos es normal que el guaraní sea una lengua de la calle, de la informalidad, del kachiãi, y que no puede ni debería entrar en los ámbitos de la vida moderna. Muchos cultores de la lengua guaraní legitimamos con nuestros silencios y acciones la subordinación y discriminación de este idioma. Hace falta una generación proactiva, creativa y rebelde para superar la parálisis paradigmática.

–En menos de tres meses concluye este Año Internacional de las Lenguas Indígenas, ¿hay algo que destacar?

–Creo que a nivel nacional y mundial se están logrado parcialmente los objetivos. Se pudo instalar la gravedad del peligro que enfrentan las lenguas del mundo. Para mí, en la actualidad, este tema ha entrado de alguna manera en algunos ámbitos, donde debe llegar, como son los gobiernos y los entornos académicos. Naturalmente, un año no es suficiente para superar racionalidades milenarias adversas a la diversidad lingüística. Lo interesante es haber empezado. El cuidado y revitalización de las lenguas en peligro deben seguir y convertirse en políticas públicas sostenidas.

–¿El guaraní y las otras lenguas indígenas tienen futuro promisorio; o estamos en los umbrales de situaciones complicadas y críticas?

–Los lingüistas coinciden en que una lengua con 100.000 hablantes puede asegurar una vitalidad futura. Si analizamos la situación de la lengua guaraní, podemos quedarnos muy tranquilos si consideramos solamente la cantidad de hablantes. En mi ensayo recogí muchas informaciones acerca de la situación lingüística mundial. Utilizando los libros de Crystal, he presentado cómo se expresa la mundialización lingüística actual, donde el 4% de las lenguas son habladas por el 96% de la población mundial, y en la vereda de enfrente, el 96% de la población mundial habla solo el 4% de las lenguas del mundo. También he afirmado que no se encuentra en la historia reciente casos de pueblos que hayan dejado de hablar su lengua por decisión libre y voluntaria. Los hablantes abandonan sus lenguas, sus culturas, sus religiones por imposición de otras lenguas, culturas y religiones ajenas. Si los Estados garantizan a los pueblos del mundo el derecho de vivir en su lengua propia, y los apoyan con políticas de revitalización, habremos encarado acciones políticas certeras para evitar la desaparición de las lenguas.

–¿Qué le quiere decir a quienes se mantienen indiferentes hacia el valor de las lenguas indígenas?

–Que la diversidad es condición necesaria para la vida; la biodiversidad es necesaria para mantener el equilibrio de la naturaleza. Así también la diversidad lingüística es una condición para las relaciones armónicas entre los pueblos. Con la lengua desaparece una forma de ver y estar en el mundo, desaparece una cosmovisión, y la humanidad queda más empobrecida. El derecho lingüístico es un derecho humano inalienable. Jahyvykói guarani ñe’ê jaiporu ñande rogapýpe, ñane rembiapohápe, ñane mbo’ehaópe; ñambohasa mitã pyahukuérape. Ñe’ê oiporúva mitãpyahu, katuetei hekoresãita. Guarani oñakãrapu’ã, oñembopyahu ha hekoresãiramo, heta America ñe’ê tee oipykúita avei upe tape; hese ojeko ha ojehesareko mombyry ñane retãme ha imboypýri.


El ganador del concurso nacional de ensayos Rafael Barrett habla de su obra y analiza la situación del idioma guaraní en el país.

Lingüística

Millones de paraguayos y paraguayas han sufrido atropellos y violencia por hablar la única lengua que aprendieron en la casa.

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