01 jun. 2026

La máquina de escribir se niega a desaparecer en la India

Las máquinas de escribir pueden ser ya una imagen de archivo en muchas partes del mundo, pero en países como la India se resisten a desaparecer y lejos de ser una reliquia del pasado el sonido de sus teclas y el timbre del cambio de línea desafían en algunos sectores el imperio de los ordenadores.

Copistas a las puertas de un registro de la propiedad en el centro de Nueva Delhi. Las máquinas de escribir pueden ser ya una imagen de archivo en muchas partes del mundo, pero en países como la India se resisten a desaparecer. EFE

Copistas a las puertas de un registro de la propiedad en el centro de Nueva Delhi. Foto: EFE

EFE

La estampa de una fila de estas máquinas trabajando en plena calle forma parte de la vida diaria del país asiático, aunque hayan perdido el romanticismo de los tiempos en que se tecleaban cartas de amor y su uso ahora resiste el paso del tiempo gracias sobre todo a los documentos oficiales.

“Las seguimos utilizando porque trabajamos en la calle, donde no hay electricidad, además de que son muy pequeñas y fáciles de llevar. Si tuviéramos un ordenador, no podríamos enchufarlo ni llevarlo así de un sitio a otro”, asegura a Efe el copista Bhupendra Kumar, frente a un edificio oficial en Nueva Delhi.

La entrada del Registro de la Propiedad en la zona de Asaf Ali de la capital india está flanqueada por dos filas paralelas de Olivetti, Remington, Olympia o Godrej & Boyce, “que no van a desaparecer al menos hasta dentro de diez o quince años”, dice Kumar, que lleva casi una década en el oficio de teclear.

Un arte al que recurre la clientela a las puertas de la sede oficial para que copistas como este hombre de 30 años redacten contratos de compraventa de propiedades que traen escritos a mano, a entre 20 y 30 rupias (3 y 5 centavos de dólar) la página.

La última fábrica de la Godrej & Boyce cerró hace cuatro años en Bombay, en el oeste de la India, pero “aunque ya no se fabriquen, todavía hay disponibilidad de piezas y mecánicos”, comenta Kumar sentado frente a su vieja máquina.

“Puede ser que desaparezcan, porque ya no se pueden comprar nuevas”, advierte su compañera de oficio Sushila Nirmal, veterana en la profesión con sus 58 años, quien recuerda que lleva pulsando las teclas la mitad de su vida, desde antes de que empezaran a extenderse las computadoras a partir de la década de 1980.

Hasta que llegue ese día, “los ordenadores pueden estar en la oficina, pero no en la calle, donde no hay electricidad”, relata.

Aunque ya no es el negocio de antaño, las 500 rupias que saca al día (apenas 8 dólares) tecleando fríos documentos sobre alquileres de pisos le da para sobrevivir.

La imagen de Sushila se repite en el paisanaje de la India ante juzgados, oficinas de Tráfico o embajadas, pero atrás quedaron los tiempos en que muchos acudían a ellos para dictarles palabras de amor, invitaciones de boda o currículos profesionales.

Narendra Singh se reinventó y encontró a este invento del siglo XIX un nuevo uso en su academia del centro de Nueva Delhi, a la que acuden jóvenes que se preparan para encontrar un trabajo.

“Ahora no hay casi negocio, pero antes sí que se utilizaban todo el día”, lamenta Singh ante una hilera de máquinas de escribir rodeadas de ordenadores y donde algunos aprenden el oficio del teclear.

Como Deepak Kumar, estudiante de 21 años, considera que escribir a máquina “ayuda a mejorar la velocidad y después se puede trabajar fácilmente en los ordenadores”.

Kumar asegura a Efe que cuando termine el máster en administración y negocios y comience a buscar un empleo, “en la segunda fase de entrevistas piden que se sepa teclear y se necesitan tres meses para aprenderlo del todo”, añade.

El dueño de la academia no está tan convencido de la utilidad eterna de sus Olivetti, cuyo teclear se escuchaba hace años todo el día y ahora apenas una hora cuando acude algún estudiante.

“En el mercado ahora no se vende ni se compra. Si queremos venderlas, nadie las va a comprar. Y cada vez es más difícil encontrar un mecánico”, sentencia Singh, nostálgico de los tiempos en los que el teclear de sus artilugios reinaba en la India.

Luis Ángel Reglero

Más contenido de esta sección
Los precios del petróleo subieron el lunes tras informes de que Estados Unidos endureció su postura en las negociaciones con Irán, mientras las bolsas asiáticas lograron evadir la incertidumbre gracias a la demanda de acciones ligadas a la inteligencia artificial.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó este lunes a las tropas del país atacar objetivos en el distrito de Dahye, en los alrededores de Beirut, con el argumento de que el grupo chií libanés Hizbulá ha violado el actual alto el fuego.
Cerca de 900 personas fueron detenidas en Francia el sábado y el domingo en los incidentes ocurridos tras el triunfo del Paris Saint-Germain en la Liga de Campeones, informó este lunes el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
Restos humanos fueron hallados en el descampado donde un enorme operativo policial buscaba a Agostina Vega, la adolescente argentina de 14 años desaparecida hace una semana en la provincia de Córdoba, Argentina según confirmó el fiscal de la investigación.
Malasia comenzará a restringir desde el lunes el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, una medida que sigue la estela de Australia y que es considerada por otros países como España y Reino Unido.
Irán aseguró este domingo que no aceptará ningún acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra sin obtener “resultados tangibles” que garanticen sus derechos, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que no tiene prisa por firmar un “buen auerdo” con Teherán.