Colección UH suma un nuevo título a su catálogo: Luna de la Candelaria, la novela de Daniel Villarejo que saldrá mañana martes 25, como compra opcional con Última Hora, a un costo de G. 100.000.
En la obra, el autor propone una historia donde se entrelazan recuerdos personales, ficción y episodios que, aun desde la distancia, siguen resonando en la memoria colectiva.
Ambientada a finales de los años ochenta, la novela recrea un pueblo que se desliza entre lo real y lo mágico. Villarejo se inspira en los paisajes, personajes y costumbres de Areguá, lugar que marcó su infancia y que, en sus palabras, “cargaba miles de historias increíbles que merecían ser contadas”.
UN VERANO, UN PUEBLO Y UNA ÉPOCA QUE DUELE. En conversación con Última Hora, Villarejo recuerda el verano que pasó con su familia en una antigua casona de Areguá, en los últimos tiempos de la dictadura de Stroessner. “Tenía una edad en la que ya me daba cuenta de lo que pasaba en el país. Era una época muy distinta a la de ahora, y creo que vale la pena narrarla”, explica.
La novela surge del cruce entre vivencias propias, relatos escuchados en tertulias familiares y aquello que circulaba de boca en boca en tiempos de censura. “No eran historias de los diarios, que estaban controlados. Eran historias reales: el conocido que metieron preso sin razón, el pariente delatado por un pyrague, lo que se contaba en voz baja entre adultos”, recuerda.
Villarejo combina episodios autobiográficos con escenas que nacen de la imaginación, construidas a partir de anécdotas, miedos y rumores de época. La novela reúne un amplio abanico de personajes: el perro familiar –un delmer que protagoniza varios momentos–, un perseguido político, la loca del pueblo, un policía sin escrúpulos, el cura, los artesanos y los niños que recorren la ciudad en bici, en medio de expediciones y descubrimientos.
“Areguá era casi mágica, casas antiguas cerradas, artesanos pintorescos, historias que se transmitían por generaciones. La estación del tren, el castillo, las fiestas de la Virgen María, del Lago, los dulces caseros… todo eso está en la novela”, comenta.
UN HOMENAJE A QUIENES RESISTIERON. Luna de la Candelaria rinde tributo a los paraguayos que siguieron adelante pese a las adversidades: idealistas perseguidos, mujeres resilientes y niños que crecieron entre injusticias. El autor reconoce que este último perfil lo marcó especialmente.
“Vivíamos con miedo, pero era lo normal. Escuchabas a tus padres decir ‘cuidá lo que decís’ o ‘no hables de tal tema’. Mis hijos hoy no podrían entender eso, y ojalá nunca tengan que vivirlo”, reflexiona Villarejo.
La novela también es un homenaje íntimo, recuerda a sus abuelos, el escritor José Villarejo y el general Felipe Velilla, héroe del Chaco, quien fue perseguido y encarcelado en varias ocasiones.
ARQUITECTURA, MEMORIA Y NARRACIÓN. Arquitecto de profesión, Villarejo reconoce que su formación influye en la manera de construir los escenarios literarios. “Recuerdo los detalles, los colores, las formas de aquellos años. La ciudad es también un personaje. Cada lugar que aparece está cargado de simbolismo”, explica.
La estructura de la novela evita la crónica directa, alterna voces, tiempos y perspectivas para mantener un ritmo dinámico, con relatos que se entrecruzan “como la vida misma”.
Respecto a sus expectativas para el lanzamiento con Última Hora, destaca el cariño que ya recibió de los primeros lectores. “Quisiera que encuentren una linda historia, amena, que atrapa, que haga reír, entristecer y empatizar, y que los sorprenda con su final”.
El autor ya trabaja en una nueva novela, convencido de que Paraguay es un territorio donde “sobran historias no contadas”.