Política

“La inamovilidad es muy importante para la independencia”

El reemplazante de Óscar Bajac en la Corte señala que no le debe favores a ningún partido político por su designación. Lamenta la situación que envuelve al poder que representa y agrega que combatirá la morosidad y trabajará por extirpar la corrupción de la Justicia.

Adrián Cáceres

adrian-caceres@uhora.com.py

El flamante ministro de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Eugenio Jiménez Rolón, quien fue elegido por una mayoría de 39 senadores y confirmado luego por el presidente Mario Abdo Benítez para ocupar el cargo en la máxima instancia judicial, afirma que afronta una gran responsabilidad para devolver su valor al Poder Judicial. El magistrado habla de sus planes para la Corte y asegura que no está comprometido con ningún partido político.

–¿Cómo se siente por su designación?

–Me siento, por una parte, con una satisfacción por haber llegado, indudablemente, a un cargo de mucha relevancia para la adopción de decisiones que puedan impactar favorablemente en la Administración de Justicia del Paraguay. Pero, por otra parte, también con la inmensa responsabilidad que eso significa. Si por un lado da satisfacción, por el otro da preocupación. Pero consciente de que eso desde luego iba a ser así y estoy preparado para asumir lo que haya que asumir y enfrentar lo que haya que enfrentar para tratar de dar ese golpe de timón que requiere la Administración de Justicia.

–¿Cuáles son sus planes para la Corte Suprema de Justicia?

–Son varios. Son planes que tienen que ver hasta con las cuestiones de infraestructura (...). También las cuestiones que hacen a la esencia misma de la Administración de Justicia, pasando por la mejor utilización de los recursos, de modo tal que se puedan hacer inversiones que tiendan a la transparencia. Me refiero por ejemplo a inversiones en cuestiones informáticas, tecnológicas, que permitan poner en línea todo lo que sea de interés de la ciudadanía, y muchas otras cosas. También el tema de la capacitación de los jueces, de los secretarios de juzgados, de los funcionarios. No solamente una capacitación al inicio, sino permanente. Establecer, por ejemplo, un sistema de evaluaciones periódicas. Y una cuestión muy importante, tener en cuenta para la confirmación de jueces el rendimiento que hayan tenido, porque se ha venido viendo que existen jueces que tienen, por ejemplo, muchas sentencias que han sido anuladas por el tribunal superior y que no obstante siguen siendo confirmados.

–¿Qué piensa de la inamovilidad de los jueces de la máxima instancia judicial?

–Creo que la inamovilidad es demasiado importante para la independencia del magistrado, y la independencia del magistrado es también fundamental para la ecuanimidad de los fallos, para que el magistrado no tenga que estar haciendo favores mediante sentencias para poder mantenerse en el cargo. Pero también soy consciente de que la Constitución actual no establece la inamovilidad absoluta desde la primera designación, de modo que esa es mi convicción conforme con los términos de la Constitución que nos rige actualmente. Ahora, tendríamos que estar atentos, porque se habla de una modificación constitucional dentro de este periodo de gobierno y entonces tendremos que ver lo que se disponga en esa modificación.

–¿No va a responder a ningún partido político?

–Es que ningún partido político me pidió a mí que responda nada. Por eso he llegado muy tranquilo a este cargo. He llegado con la independencia como para hacer lo que verdaderamente corresponda. Porque si hay algo en lo que han coincidido todas las bancadas que me han convocado, para conocerme y para saber cuáles son mis proyectos, de ninguna manera me han planteado nada que no tenga que ver con un interés superior como es el del mejoramiento del Poder Judicial, porque todos han manifestado estar perfectamente conscientes de que si hay un poder del Estado que no ha evolucionado en la misma medida que los demás, desde que se ha iniciado el proceso de democratización, ese ha sido el Poder Judicial.

–¿Existe independencia entre los poderes del Estado?

–Hay que tener en cuenta que lo que dispone la Constitución no es exactamente la absoluta independencia entre los poderes del Estado. La Constitución también habla de una coordinación, de modo que eso de la independencia entre los poderes del Estado debe tomarse en el contexto que corresponda.

–Esta Corte se vio bastante presionada por los políticos, ¿cómo se resuelve esa situación?

–Se resuelve con circunstancias de diversos aspectos. En primer término es demasiado importante la personalidad de los ministros de la Corte. Le puedo asegurar que hay magistrados a los que es absolutamente imposible plantearles nada que no sea algo correcto y ajustado a la ley, y eso lo digo con alegría, porque evidentemente que todavía los hay. Lastimosamente, muchos que también eran así se han retirado del Poder Judicial. Quien tiene la intención de presionar, de torcer la cuestión sabe muy bien con quién puede hacerlo y con quién no. Por eso es muy importante incorporar a la Corte a personas que no le deban nada a nadie y que sean avalados por su trayectoria.

–¿Qué opina sobre nuestro sistema judicial? ¿Cuáles son los mayores desafíos?

–Los mayores desafíos son aquellos que ya prácticamente constituyen una muletilla: por una parte, la morosidad; por otro lado, la corrupción. Y si, entre la morosidad y la corrupción, a mí me preguntan qué considero más grave, sin duda alguna considero más grave la corrupción. Para combatir esto se requiere de un sistema de control, que tiene que ver justamente con lo que decía, inversión en tecnología, para poder establecer con facilidad cuál es el criterio que se ha venido utilizando, con respecto a una situación determinada, un magistrado, y si hay un cambio de criterio, establecer si efectivamente hay una fundamentación válida para el cambio y que no responda simplemente a un interés coyuntural, personal o sectorial.

–¿Y cómo se combate la morosidad judicial, sancionando a los chicaneros?

–Se resuelve con varios tipos de medidas, entre ellas la que está mencionando. Pero hay que empezar por establecer que los juicios empiezan a volverse lentos desde su mismo inicio, porque muchas veces sucede que los funcionarios de las diferentes secretarías en las que recaen las demandas, no tienen la capacitación suficiente como para darle el término que corresponda, y eso ya implica una necesidad de interposición de recursos tales como aclaratoria, etcétera. Eso por una parte. Por otro lado, el estricto cumplimiento de los plazos procesales establecidos en los códigos, y que los jueces tengan la decisión, eso implica una suerte de fortaleza moral, de hacer realidad los recursos que el propio ordenamiento procesal ya establece, por ejemplo, los rechazos sin sustanciación alguna de los incidentes manifiestamente improcedentes, o, por ejemplo, la declaración de litigantes de mala fe, o del ejercicio abusivo del derecho por parte de litigantes y de abogados que se prestan para solamente tratar de obstaculizar el progreso de un proceso.

–¿Cómo ve la intención del presidente de reformar la Justicia?

–Cualquier iniciativa que tienda a un mejoramiento, por supuesto, es plausible, pero yo también siempre señalé que si los cambios estructurales van a quedar en manos de las mismas personas que ya establecieron la situación actual no los veo con mucho futuro. Por eso creo que es muy importante el momento histórico que estamos viviendo. Se han cambiado dos ministros. Está en proyecto el cambio de otro inminentemente, incluso que está en la presidencia de la Corte, fenecerá también su mandato a comienzos del año que viene. De modo que, ya sea por una vía natural o por la que responda al punto de vista político, lo cierto es que se está viviendo una modificación muy importante en la cabeza del Poder Judicial y estoy seguro de que esa modificación va a surtir efectos en organismos jurisdiccionales inferiores.

–¿Dejaría el cargo por algún espacio político como lo hizo Alicia Pucheta?

–No, en mi caso no, porque para lo único que me preparé toda la vida es para una cuestión jurídica. Toda mi vida fui un abogado litigante, me dediqué a eso y a la docencia universitaria, tanto a nivel de grado como de posgrado, de manera que si pretendo incursionar en lo político, creo que estaré entrando en tierra movediza, por lo que no me animaré a eso.

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