El objetivo es que los guitarristas paraguayos puedan utilizar el afamado instrumento, creado por el mismo taller que construyó la emblemática guitarra de Agustín Pío Barrios Mangoré, y que este sirva de motivación para los artistas nacionales.
El instrumento llegó al país de la mano de la propia Amalia Rodríguez, heredera de la centenaria marca española de guitarras con las que tocaron autores como Andrés Segovia, Eric Clapton, y el propio Mangoré.