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La fe del centurión

 

Hoy meditamos el Evangelio, según san Lucas 7:1-10.

Cuenta san Lucas que terminado el sermón de la montaña, Nuestro Señor entró en Cafarnaún. “Había allí un centurión que tenía un siervo enfermo, a punto de morir, a quien quería mucho. Habiendo oído hablar de Jesús, les envió unos ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su siervo”…

El envío de esos mensajeros es fruto de un sentimiento de indignidad por parte del centurión: no se consideraba digno de presentarse ante Jesús, ni de que Jesús entrase en su casa, que era la casa de un “gentil”. Por esta razón, cuando sabe que Jesús viene hacia la casa, envía una segunda embajada pidiéndole que no se moleste en llegar hasta ella.

Los enviados se lo comunican al Señor con unas palabras que la Iglesia evoca a diario en la liturgia de la santa misa: “Domine, non sum dignus ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo…”. “Señor, no soy digno de que entres en mi casa (…). Pero dilo de palabra y mi criado quedará sano”.

El centurión ha oído hablar de Jesús y de su poder de curar; quizás han llegado hasta sus oídos algunas palabras pronunciadas por el Señor en el Sermón del Monte, o quizás también alguien le haya contado algún milagro…

La fe es un “obsequio razonable” a Dios, pues se apoya en unos motivos que hacen razonable el creer, más aún, que nos dicen que debemos creer, pues, junto con la gracia de Dios, se nos han dado signos suficientes que nos indican que debemos fiarnos de él. No creemos en el absurdo, sino en algo que está por encima de nuestra inteligencia. Y creemos, porque se nos dan razones suficientes para hacer el paso hacia la fe de manera razonable y honesta.

La fe no sería un obsequio que el hombre ofrece a Dios, si no tuviese esas dos características: Dios quiere la adhesión de nuestra inteligencia a su palabra, no la anulación de la razón; quiere su apertura a la verdad, no que se ciegue ante ella adhiriéndose al absurdo.

Es justo y bueno confiarse totalmente a Dios y creer absolutamente en lo que él dice»: “Es razonable tener fe en él, cimentar la propia seguridad sobre su Palabra”.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/document/ejemplos-de-fe-vi-la-fe-del-centurion/)

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