AFP
LA PAZ, BOLIVIA
La decisión del presidente boliviano Evo Morales de nacionalizar empresas de electricidad, entre ellas subsidiarias de firmas de Francia y Gran Bretaña, ahuyentará las inversiones extranjeras, según empresarios privados, mientras el Gobierno afirma que la medida beneficiará a los pobres.
El gobernante izquierdista nacionalizó el sábado las empresas Corani, controlada por Inversiones Econergy Bolivia SA (subsidiaria de la francesa GDF Suez) y Guaracachi, en manos de la británica Rurelec PLC, y estatizó además Valle Hermoso, gestionada por el consorcio boliviano Bolivian Generating Group. Morales también tomó la decisión de estatizar la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica de Cochabamba (ELFEC), en el centro del país, propiedad del sindicato de trabajadores, aunque abrió un plazo de 120 días para informarse de la composición accionaria y negociar con los empleados.
El Poder Ejecutivo explicó ayer que tras el control de las tres compañías privadas (Guaracachi, Valle Hermoso y Corani), el Estado tendrá tuición sobre el 80% de la generación de electricidad, que bordea los 1.000 megavatios.
PREOCUPA A EMPRESARIOS. La medida, sin embargo, alarmó a la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), la principal patronal del país, por los efectos negativos que tendrá para el país, necesitado de inversión privada externa que según datos oficiales fue en 2009 de 686,6 millones de dólares, un 47% menor que en 2008.
El decreto de Morales -señaló la CEPB en un comunicado- genera “una imagen no apropiada para el clima de negocios, ahuyentando la inversión privada nacional y extranjera, altamente necesaria para el desarrollo de nuestro país y la generación de empleos dignos y permanentes”.
Según la entidad de los empresarios, los “procesos de nacionalización deben realizarse previa indemnización justa”, en el marco de un proceso acordado entre las partes.
Esta alarma fue compartida por el analista conservador Napoleón Pacheco, quien recordó que “hace poco el ministro de Hacienda (Luis Arce) estaba incentivando a los inversionistas en Nueva York para que vengan a Bolivia y ahora sucede esto, entonces se ahuyenta la inversión”.
Hasta ahora sólo una de las empresas extranjeras se pronunció oficialmente, reportó la prensa local. El presidente de la compañía Rurelec, Peter Earl, dijo desde Londres -según el diario La Razón- que la empresa estaba “muy decepcionada” con la determinación del gobierno boliviano. “Estamos decepcionados porque Rurelec es la tercera mayor inversora británica en Bolivia. Y desde el 2006, cuando Evo llegó a la presidencia, hemos invertido más de 110 millones de dólares”, agregó el ejecutivo.