Editorial

La Corte debe hacer un mayor esfuerzo por evitar la impunidad

A pesar de reconocer que existe injerencia política en todo el sistema judicial, el presidente de la Corte Suprema, Alberto Martínez Simón, pidió que no se generalice al criticar los últimos episodios de blanqueos a personajes involucrados en varios casos de corrupción, ya que existen “miles de casos” que se resuelven con calidad jurídica. No se puede desconocer, sin embargo, que son los “casos polémicos” los que dan la imagen de un Poder Judicial todavía sumido en la corrupción y que aparece como cómplice al liberar de culpas a oscuros personajes del ámbito político, con dudosas sentencias que pueden tener efectos graves para el país, como el de no aprobar el examen internacional sobre el combate al lavado de dinero y otros delitos. Si les preocupa su imagen, las autoridades de la Corte deben hacer un mayor esfuerzo para evitar la impunidad.

En una entrevista concedida el martes a Radio Monumental, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, reclamó ante las muchas críticas periodísticas y ciudadanas que cuestionan la última serie de sentencias judiciales que otorgaron penas muy leves o directamente blanqueando a oscuros personajes en casos emblemáticos de corrupción, asegurando que se cae en una injusta generalización.

“Yo no quiero hacer un juzgamiento de que todo está mal en la Justicia por los últimos casos que se han dado. Estamos dejando de lado la visualización total y hay que tener en cuenta que hay todo un trabajo del Poder Judicial y que estos casos no están firmes en primera instancia, y a lo mejor estamos sacando conclusiones sin el resultado definitivo”, expresó.

Martínez Simón lamentó que se realice una generalización del funcionamiento de la Justicia, tomando en cuenta solo los casos polémicos como los de Óscar González Daher y otros políticos, cuyas sentencias resultan ser disconformes para la opinión pública. Justificó que existen “miles de casos” que se resuelven con calidad jurídica, pero que no tienen mucha repercusión pública.

El titular del Poder Judicial no puede desconocer, sin embargo, que son precisamente los casos emblemáticos, de gran repercusión mediática, como el que involucra al ex senador González Daher y sus socios, los que dan la imagen de un Poder Judicial todavía sumido en la corrupción y que aparece como cómplice al liberar de culpas a oscuros personajes del ámbito político, con dudosas sentencias que pueden tener efectos graves para el país, como el de no aprobar el examen internacional sobre el combate al lavado de dinero y otros delitos, como el que estaremos rindiendo en las próximas semanas por parte de Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat), con posibilidades de volver a ingresar en la lista gris de países bajo sanción por falta de mejores resultados.

Son numerosos los casos de escándalos de corrupción acumulados que, en estos días, en vísperas de una nueva campaña electoral, están siendo resueltos con mucha celeridad, otorgando penas muy leves o directamente dejando en libertad a los acusados, despertando la indignación ciudadana ante lo que se presenta como un esquema de otorgar impunidad ante el requerimiento de poderosos padrinos políticos, vinculados a los dos principales movimientos internos del partido de gobierno, actualmente aliados en el marco de la llamada operación Cicatriz.

Al caso de los audios filtrados del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados se suman los blanqueos al llamado mecánico de oro, al de la venta irregular de tierras de San Agustín, la libertad de los diputados colorados Ulises Quintana y Miguel Cuevas, entre otros controvertidos episodios.

Aunque el titular de la Corte admitió que sigue existiendo una alta injerencia política en todo el sistema judicial y que se debe trabajar en un nuevo modelo de funcionamiento, principalmente cambiando el sistema de remoción de magistrados desde la política, también se debe hacer un mayor esfuerzo por evitar las resoluciones que consagran visiblemente la impunidad. De lo contrario, seguirá pareciendo que nada ha cambiado.

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