13 jul 2026

La ciencia, última esperanza para la “niña lobo” de Bangladesh

Dacca, 28 may (EFE).- La familia de Bithi acudió a curanderos y a religiosos para eliminar el manto de pelo que cubre el cuerpo de su niña, pero fue en un hospital de Bangladesh donde vislumbró la posibilidad de curar lo que parece un probable caso del ‘síndrome del hombre lobo’.

Biti Akhtar (2d), de 12 años, junto a sus padres y hermanos en una habitación del Hospital Universitario Bangabandhu Sheikh Mujib de Dacca, el 25 de mayo de 2016. EFE

Biti Akhtar (2d), de 12 años, junto a sus padres y hermanos en una habitación del Hospital Universitario Bangabandhu Sheikh Mujib de Dacca, el 25 de mayo de 2016. EFE

Bithi, de 12 años, ya nació con mucho pelo, pero éste siguió extendiéndose por cara y cuerpo. El año pasado se sumó un nuevo problema cuando le aumentaron de manera desproporcionada los pechos. Su vida se fue haciendo cada vez más difícil.

Hoy sonríe porque sus padres pidieron un préstamo para trasladarla a Dacca, donde no sólo ha encontrado un equipo de doctores que sabe cómo combatir su atípica enfermedad, sino también la ayuda solidaria que necesita para hacer frente al costoso tratamiento.

“El futuro sólo puede ser mejor. Quiero volver a estudiar y tener una vida normal”, aseguró a Efe la niña en una habitación del Hospital Universitario Bangabandhu Sheikh Mujib de Dacca en el que se encuentra ingresada.

A Bithi le cuesta pronunciar las palabras. La timidez y unas enormes encías superiores que cubren completamente sus dientes lo dificultan, aunque está contenta porque su cara empieza a perder el vello gracias a una primera sesión de láser.

La joven lleva semanas sometiéndose a pruebas que determinarán si su enfermedad responde al ‘síndrome del hombre lobo’ o hipertricosis. Mientras tanto, se prepara para afrontar una serie de operaciones de cirugía y unas 20 sesiones de terapia láser que le mantendrán casi dos años entre especialistas.

“La gente se está portando fenomenal con nosotros. Nunca hubiéramos podido hacernos cargo, pero entre el hospital y las donaciones nuestra niña podrá ser operada”, comentó a EFE, feliz, el padre de Bithi, Abdur Razzak, que se gana la vida como conductor en un pueblo del distrito central de Tangail.

Abdur lo tuvo claro desde el principio. Mucho peor que el tupido vello que convirtió a su hija en una suerte de bicho raro, fueron sus pechos, de 2,5 kilos de peso cada uno, que le aparecieron el año pasado, que le causan fuertes dolores y, en fin, que le obligaron a abandonar el colegio.

Las encías superiores le molestan aunque no le impiden comer y la chica incluso bromea con que le gusta mucho la carne, que puede masticar gracias a que sus dientes inferiores no están cubiertos.

“Los médicos nos han dicho que todo irá bien. Si Alá quiere, todo mejorará. Esto nos va a dar tranquilidad”, deseó Razzak, acompañado de su esposa, Beauty, y los otros dos vástagos del matrimonio, que jugaban junto a su hermana Bithi en la cama del hospital.

Según el doctor Shahjada Selim, responsable del Departamento de Endocrinología del centro, la niña se someterá a cirugía en encías y pechos en los próximos días y la eliminación del vello se está haciendo a través de un centro especializado.

El coste total de las operaciones, agregó Selim, ronda los 12.000 dólares, una parte de los cuales están siendo aportados por donantes privados como una empresa de Bangladesh y ciudadanos bangladesíes residentes en el extranjero.

“La mutación genética que sufrió la paciente fue intrauterina. Tiene casi todos los síntomas del ‘síndrome del hombre lobo’, salvo el problema de las encías, que es algo insólito, dijo el responsable médico.

El caso de la “niña lobo” recuerda al de su compatriota Abul Bajandar, un joven afectado por la extraña enfermedad del ‘hombre árbol’ que pasó una década visitando curanderos y supuestos expertos hasta que, meses atrás, recaló en un hospital de Dacca.

Los cirujanos han logrado ya extirpar algunas de las verrugas con apariencia de cortezas de árbol que tiene Abul en manos y pies. Ahora es el turno de Bithi, que cuenta los días para que su vida vuelva a ser lo más normal posible.

I.G. Napit

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