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Juan, un hombre todoterreno que define el concepto de papá

Más de tres años criando solo a sus hijos le da el título de "papá increíble", según su primogénito. En cambio él reconoce en todo momento el gran valor de su esposa y todos esperan su retorno de EEUU.

Por Patricia Figueredo

pfigueredo@uhora.com.py

Cuando suena el despertador todos saludan al nuevo día que empieza. Mientras los pequeños de la casa se desperezan, en la cocina ya está alguien preparando el desayuno para llevar a la cama de sus tres hijos. Esta es una tradición todos los días.

Así se inicia la jornada de Juan Oviedo, un papá fuera de serie que cocina, lava platos, va de compras al supermercado, enseña y estudia con sus retoños. También juega con ellos, los disciplina y mima.

Todo eso y más lo hace solo. Aunque en todo momento menciona que la heroína de esta historia es otra persona: su esposa Natalia.

Ella viajó a Estados Unidos por motivos laborales y están separados físicamente -como lo aclara él- hace 3 años y medio, pero no pasa un día sin que hablen por teléfono o estén conectados a través de un chat familiar por internet.

El trabajo que lleva adelante este papá, además de criar a sus hijos y emplearse independiente, es mantener ese vínculo entre ellos y su mamá a fin de que cuando ella vuelva, el reencuentro y la adaptación sean más fáciles. La nota alegre es que el 9 de julio la mamá regresa. Todos aguardan ese momento.

De todas formas, él no quiere llevarse los elogios y asegura que aunque intente no podrá "llegar ni a los tobillos de una madre. Intento suplirle pero es imposible", sostiene rodeado de Amín (13), Montse (6) y Nicole (5), los motores de su vida.

¿CÓMO ES? LOS PEQUEÑOS TAMBIÉN PARTICIPAN EN LA CONVERSACIÓN Y EN EL CASO DEL ÚNICO VARÓN DICE CON SEGURIDAD, "MI PAPÁ ES INCREÍBLE. Es gracioso, da gusto hablar con él y cuando mis amigos vienen a casa siempre comparte con nosotros".

La más chiquita de la casa tímidamente reconoce que "papá es bueno", mientras dibuja en sus labios una sonrisa que derrite a cualquiera.

Montse, la hijita mayor, habla con una soltura y fluidez únicas. Sorprende con su manera de expresarse y dice que le gusta lo cariñoso que es su papá y valora el hecho de que él comparta siempre con ellos. Pero no olvida a su mamá y cuenta que adora los vestidos, remeritas y accesorios para el cabello que le envía constantemente.

"Mi color favorito es el rosa, como este vestido que mamá me envió", muestra, mientras papá Juan peina sus delicados cabellos y le coloca una vincha súper fashion. Al final, las dos quedan hechas todas unas princesitas.

Y EN EL ESTUDIO... Hablando de estudios, el papá de la casa comenta que sus chicos son sencillamente brillantes.

Cuando se acercan los exámenes, don Juan se convierte en profesor de los chicos y estudia con ellos.

A Amín le toma las lecciones con una semana de anticipación para que llegada la fecha simplemente tenga que repasar el contenido a rendir. Con las nenas también tiene una metodología de estudio.

"Sobre todas las cosas, siempre les enseñé que deben estudiar para toda la vida y no solo para el momento. Mientras nos vamos en el vehículo le tomo las lecciones a Amín. Espero que después de un mes él vuelva a responder sin dudar la pregunta que le hago en ese momento. Eso prueba que aprendió de verdad", explica.

Para ir a la escuela, el orden y la previsión son factores fundamentales a fin de evitar problemas ulteriores. El papá indica que un día escolar se inicia la noche antes.

"Preparo las cosas un día antes para que todo esté listo. Tempranito les sirvo el desayuno, les ayudo a vestirse. Después les controlo el horario del cepillado de dientes y nos vamos a la escuela. Así, de lunes a viernes".

Más que un medio de transporte, el auto es el lugar que papá Juan utiliza para charlar con sus hijos siempre y rezar cada mañana.

Él y sus pequeños aseguran que la fe en Jesús es la que mantiene unida a esta familia que cada día emprende el desafío de vivir con amor, paciencia, tolerancia, respeto y mucho diálogo.

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