A pesar de ser de una zona rural, y de las limitaciones que esto implica, un grupo de estudiantes demuestran que la unión hace la fuerza y que con trabajo se consigue todo.
Se trata de estudiantes del Colegio Nacional Sagrado Corazón de Jesús de la compañía San Francisco de Santa Rosa, Misiones, quienes llevan adelante proyectos innovadores a favor del medioambiente, contra el acoso escolar, bullying y el abuso de todo tipo contra niños y jóvenes.
Además, apuestan al arte, pues elaboran cortometrajes inspirados en lo que les toca vivir, como Lupita la niña de las mandarinas, basado en la trágica historia de Felicita Estigarribia, la niña abusada y asesinada en Yaguarón; y Ahora o nunca, que habla sobre las consecuencias de la deforestación y el no valorar el medioambiente.
Recientemente filmaron el cortometraje Atrapado, que cuenta la historia de un niño que es víctima de bullying en la escuela, y abuso sexual por parte de su padrastro, tras la muerte de su padre, con un giro inesperado, con lo que se muestra un ejemplo a la sociedad de que si el entorno se involucra las historias de vida pueden cambiar y estos hechos pueden disminuir.
MULTIFACÉTICOS
Todos estos audiovisuales fueron realizados con la actuación de los mismos estudiantes, padres de familia, docentes y miembros de la comunidad.
La directora de la institución, Ruth Almada, es quien se encarga de escribir los guiones y dirigir los trabajos junto a profesionales locales que se encargan de filmar y editar estos trabajos que proyectan en escuelas y centros culturales, e incluso se han presentado en concursos donde se han llevado el primer puesto.
Naturaleza
Estos jóvenes inspiradores trabajan en reforestar el Cerro Itá Morotî, ubicado en su localidad y buscan convertirlo en un pulmón verde para la región, plantando diferentes tipos de árboles frutales y ornamentales como lapacho rosado y amarillo, y los nativos que producen alimento para los pájaros.
Los plantines son proveídos por Dalmiro Cardozo, un vecino de la institución que concurre periódicamente a regar y cuidarlos.
“Vemos que nuestros estudiantes desarrollan una actitud preventiva y protectora, son jóvenes sanos que promueven una cultura de paz, se respira un ambiente de armonía en la comunidad porque estas acciones inciden en la vida comunitaria, promovemos una educación integral incluso en lo espiritual en la relación de los jóvenes con Dios”, explicó Ruth Almada, la directora.
Otro punto que resaltó la educadora es que en todos sus cortometrajes también se involucran los bomberos voluntarios, Policía Nacional, hospital distrital y otras organizaciones afines para la protección de niños y adolescentes, con lo cual se busca un trabajo articulado y en conjunto para lograr hacer llegar el mensaje y lograr acciones a favor de cambiar la realidad de muchos menores de edad.
Vanessa Rodríguez
MISIONES