15 mar. 2026

Jesucristo vive para siempre

Cristo Jesús, la segunda persona de la Santísima Trinidad, que se hizo hombre en el seno virginal de María, está en el cielo con aquel mismo cuerpo que asumió en la Encarnación, que murió en la cruz y resucitó al tercer día. También nosotros, como María Magdalena, contemplaremos un día la Humanidad Santísima del Señor, y mientras tanto hemos de fomentar el deseo de verle: Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”. Tu rostro buscaré, Señor. En el cielo veremos a Jesús como es, sin imágenes oscuras; será el encuentro con quien nos conoce y a quien conocemos porque ya le hemos tratado en muchas ocasiones.

Cristo vive, y está también presente con su virtud en los sacramentos; vive en el cristiano de una manera íntima, profunda e inefable.

San Agustín, al considerar la cercanía inefable de Dios en el alma, exclamaba: “¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!; he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba (...). Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me tenían lejos de ti las cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Tú me llamaste claramente y rompiste mi sordera; brillaste, resplandeciste y curaste mi ceguedad”.

Con respecto al Evangelio de hoy, el papa Francisco dijo: “María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús solo cuando él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado”.

“‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?’. Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro… ‘Ayer’ es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; ‘hoy’ es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y http://es.catholic.net/op/articulos/14702/la-aparicin-a-mara-magdalena.html)