El reto es lanzar las primeras líneas resistentes al fusarium (hongos filamentosos que causan infecciones en los humanos), que ayudarían enormemente no solo a los consumidores, sino también a los productores para disminuir sus costos de producción, informó la investigadora del ámbito universitario Andrea Arrúa, del programa de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en el sexto seminario nacional de trigo Del grano al pan, que se desarrolló esta semana en la sede de Capeco.
“La resistencia al fusarium es demasiado compleja y es algo con lo que nos cuesta trabajar con los recursos que tenemos”, dijo.
En los últimos años cinco profesionales paraguayos presentaron sus respectivas tesis de doctorado con el enfoque en la búsqueda de la resistencia a la enfermedad. Este mal aqueja a todo el cono sur, exceptuando solo a Chile, informó la uruguaya Silvia Pereyra, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Comentó que en su país tienen casos epidémicos cada cuatro a cinco años. “Creemos que en respuesta a la epidemia del 2012, los productores aumentaron del 10% al 20% del área total de siembra el uso de las variedades resistentes y que a la vez disminuyeron el uso de las variedades susceptibles a esta enfermedad, porque demandaban un alto costo en el uso de fungicidas”, remarcó.
Controlar al fusarium representa en insumos agrícolas el 50% del costo de producción y en Paraguay se está investigando para lanzar variedades resistentes a esta enfermedad, añadió Mohan Kohli, de Capeco en el boletín de la UGP.