Stephen Power sufrió un grave accidente de moto en el 2012, que le causó múltiple traumatismo de cráneo. Conseguir un rostro nuevo significaba para él volver a nacer y recuperar su vida, que cambió luego del accidente.
Según una publicación de abc.es, un grupo de pioneros cirujanos del Hospital Morriston de Swansea (Gales) logró este propósito realizando una histórica operación al recomponer su cara desfigurada a partir de técnicas de impresión 3D.
Aunque la impresión en 3D ya sirvió en otras intervenciones, Power es uno de los primeros del mundo en beneficiarse con este tipo de tecnología en el proceso completo de una cirugía reconstructiva.
Durante la operación que se prolongó por ocho horas, los facultativos tuvieron que romper sus pómulos que ya se encontraban de por sí descompuestos por el accidente, para poder reconstruir el rostro. Los cirujanos usaron imágenes en 3D que escanearon de la cara de Power para diseñar las guías por donde cortar y colocar los huesos, así como láminas para sujetar estos. Todos los modelos, junto con las guías e implantes de titanio, fueron producidos con una impresora 3D.