Santiago Jesús nació un 14 de febrero con 27 semanas de gestación y 1,250 kilos pese al diagnóstico de retardo en el crecimiento intrauterino y la preeclampsia de su mamá Mariana Villanueva. Mirarlo en la incubadora y tener la posibilidad de cargarlo y sentirlo pese a su pronóstico reservado fue el mejor regalo de cumpleaños que recibió Mariana, cuatro días después en la sala del Materno Infantil San Pablo donde junto al papá Miguel Domínguez implementaron el método mamá y papá canguro dándole minuto a minuto calor y estimulación necesarios para su desarrollo.
La contención y la dedicación de sus padres y el apoyo de toda la familia, además del acompañamiento del cuerpo médico y de enfermería permitieron que Santiago logre el alta en 15 días y con un peso de 1,720 kilos.
Hoy, con 4 años y 17 kilogramos, Santiago es un niño que llena de alegría la casa y se encuentra muy bien, explica Mariana. “Era lindo porque primeramente era sacarle de la incubadora y luego pasarle a la servocuna y sacarle era sí o sí con mamá y papá canguro. Fue una sensación muy linda tenerlo así porque tenía horas para estar cerca de él. Mi marido pidió permiso de una semana para turnarnos. Es una experiencia inolvidable”, recuerda emocionada la madre.
La estrategia. Piel con piel, escuchando el latido cardiaco de mamá, sintiendo su respiración y en un microclima similar al útero, el bebé crece y recibe mimos, cariño y un estímulo importante para su desarrollo neurológico, logra el alta precoz y sube de peso, explica el doctor Blas Bogarín sobre el método Canguro.
“Hace 17 años estoy en esto y es con altibajos, ahora recién a partir de este 2015 se está promoviendo la aplicación del método Canguro y se autoriza que todos los hospitales públicos y privados lo practiquen. Los beneficios que se ven están escritos en todo el mundo. Hay muchos trabajos científicos de la implementación. Soy partidario de que no se puede imponer por eso se les habla a los padres de los beneficios y los que acceden logran resultados”, indicó el profesional.
El bebé debe estar sin conexiones de oxígeno, estable, sin cuadros infecciosos ni suero. “Lo enviamos a la casa estabilizado y con el método ya puede ir con 1,500 kilos. Hacemos un pequeño entrenamiento porque no es llevarlo y dejarlo en la cama, tiene que ser piel con piel todo el día para que no se enfríe porque es la temperatura corporal de 37 grados que lo mantiene en temperatura constante”, puntualizó.
Mañana se conmemora el Día Mundial del Prematuro y se inicia la Semana Mundial del Prematuro fecha en la que se busca concienciar sobre los riesgos, los cuidados necesarios y animar a las familias que reciben a bebés prematuros.