En este caso, el capital privado invierte en la construcción y mantenimiento de los edificios y cobra al Estado, en el largo plazo, tanto por el recupero de la inversión y la operación de la infraestructura. Así explicaron técnicos de la española Sacyr, durante un recorrido por el nuevo hospital en construcción, vía APP, en Antofagasta, Chile, donde la firma es la concesionaria. Con este instrumento, el Estado mantiene todo el funcionariado de blanco y los medicamentos que la ciudadanía requiera.
“El Estado lo comienza a pagar después de que el hospital esté construido, todo el riesgo de hacerlo lo tiene la empresa privada. En el caso del hospital de Antofagasta, el Estado pagará a la empresa 10 cuotas anuales por la construcción, y nosotros lo mantenemos por 15 años, conservarlo y prestar servicios, por ejemplo la alimentación de los pacientes”, explicó Igor Protasowicki Cabello, gerente general de la concesionaria del hospital de Antofagasta.