11 ene. 2026

Honrar a los héroes en batallas contra la corrupción y la pobreza

Se conmemora en la fecha el 88 aniversario de la victoria de la Batalla de Boquerón, en la que las tropas paraguayas lograron recuperar el emblemático fortín durante la Guerra del Chaco. El sentimiento patriótico que despierta esta épica gesta no debe quedar solamente en los discursos, las canciones y las coronas de flores frente a un monumento. Además de revalorizar el patrimonio histórico, el mejor homenaje al legado de nuestros héroes debe estar en librar nuevas batallas en contra de la corrupción, de la pobreza, de la injusticia, consolidando un Estado democrático con mejor educación, más salud pública, total respeto a los derechos humanos, con programas de desarrollo y condiciones de vida digna para todos quienes habitan el Paraguay.

La victoria de la Batalla de Boquerón, acontecida el 29 de setiembre de 1932, cuyo 88 aniversario se recuerda en la fecha, fue una de las hazañas bélicas más significativas de la Guerra del Chaco, en la que el Paraguay se enfrentó a Bolivia por el predominio sobre el territorio chaqueño.

Tras la toma de algunos fortines por parte del Ejército boliviano, las tropas paraguayas, comandadas por el entonces teniente coronel José Félix Estigarribia, se dispusieron a lograr la recuperación. Entre ellas la más importante fue la del Fortín Boquerón, ubicado en un sector estratégico, que se pudo rescatar tras 20 días de asedio, marcando un hito importante para la causa paraguaya en la contienda.

Desde entonces, la victoria de Boquerón forma parte de los capítulos más gloriosos de la historia, una fecha que es conmemorada cada año con actos de gratitud hacia quienes fueron a luchar y a dar la vida por defender la dignidad territorial.

El sentimiento patriótico no debe quedar solamente en los discursos, las canciones y las coronas de flores frente a un monumento.

Actualmente, el territorio del Chaco necesita ser defendido, ya no contra el ejército de un país vecino, con el que nos unen nuevos lazos de fraternidad y cooperación en tiempos de paz, sino contra el abandono de nuestro propio Estado, contra sectores que lo agreden de otras maneras, entre ellas la intensa deforestación.

Por dar una idea, un informe de la organización Guyra Paraguay sostiene que se llegaron a desmontar un promedio de 841 hectáreas por día y 35 hectáreas por hora en dicha región. Según una analogía de los especialistas, este ritmo de deforestación acabaría en solo tres horas con el Jardín Botánico de la capital paraguaya (110 hectáreas) y en solo 50 minutos con el Parque Nacional Ñu Guasu de Luque (25 hectáreas). La situación tiene incidencia en los desequilibrios climáticos y en los voraces incendios rurales que en estas últimas semanas afectan a gran parte de la población.

Es por ello que, además de revalorizar el patrimonio histórico y cultural que ayuda a preservar la memoria y a reforzar las claves de identidad como pueblo, el mejor homenaje que podemos brindar al legado de nuestros héroes que dieron todo de sí por defender a la patria en ejemplares batallas como la de Boquerón, en los actuales tiempos de paz el desafío impone librar otro tipo de batallas, esta vez en contra de enemigos como la corrupción, la pobreza, la injusticia, consolidando un Estado democrático con mejor educación, con más y mejor salud pública, con respeto a los derechos humanos, con programas de desarrollo y condiciones de vida digna para todos.

La guerra que nos toca librar en estos días implica hacer crecer una nueva conciencia de civilidad y de conciencia crítica, que lleve a desterrar a los políticos y a las autoridades mediocres a través del ejercicio del voto universal inteligente, de la participación ciudadana activa defendiendo valores éticos, privilegiando la buena educación de nuestros niños y jóvenes, otorgándoles oportunidades de capacitación para que puedan transformar positivamente las graves falencias. De esta manera, los memorables hechos históricos como la victoria de Boquerón tendrán un nuevo sentido.