01 ene. 2026

Hombres sin fe

Inmediatamente después del milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, el mismo Señor despidió a la muchedumbre y ordenó a sus discípulos que embarcaran. La tarde debía de estar ya muy avanzada. Jesús, después de aquel día de trabajo, de atención a los que le buscan, siente una inmensa necesidad de orar. Subió a un monte cercano y, entrada la noche, se quedó allí solo, en diálogo con su Padre.

Desde la cima, Jesús ve a los Apóstoles ya mar adentro, cuando la barca, batida por las olas porque el viento les era contrario, se encuentra en peligro. Jesús podía divisar la pobre embarcación en medio del lago, pues era el plenilunio y la Pascua estaba ya cercana. A la cuarta vigilia de la noche, hacia las tres de la madrugada, antes de apuntar el día, vino hacia ellos caminando sobre el mar.

No importan el ambiente, las dificultades que rodean nuestra vida, si nos dirigimos llenos de fe y confianza hacia Jesús; no importa que las olas sean altas y el viento fuerte; no importa que no sea natural al hombre caminar sobre el agua.

Si miramos a Jesús, todo nos será posible; y ese mirarle es la virtud de la piedad. Si con la oración y los sacramentos nos mantenemos unidos a Jesús, estaremos firmes; dejar de mirar a Cristo es hundirnos, es incapacitarnos para dar un paso, aun en tierra firme.

El papa Francisco en una de sus homilías en Santa Marta dijo: “La fe no es ni alienación ni estafa, sino un camino concreto de belleza y de verdad indicado por Jesús, para preparar nuestros ojos para mirar sin gafas el rostro maravilloso de Dios, en el lugar definitivo que nos ha preparado para cada uno”. Es una invitación a no dejarse tomar por el miedo y a vivir como una preparación a ver mejor, escuchar mejor y amar más.

El papa Francisco –indicó en el diario vaticano L’Osservatore Romano al publicar la homilía– ha centrado sus palabras sobre el pasaje de san Juan: “No se turbe vuestro corazón. Tengan fe en Dios y tengan fe en mi. En la casa del Padre hay muchas moradas. (…) y del lugar a donde yo voy conocen la vía”.

(Del libro Hablar con Dios y la http://www.es.catholic.net)