Tan rubia como María y con unas cejas casi blancas, Katia teme que los servicios sociales “se lleven a María” cuando vuelva a Bulgaria. “No la daremos por nada del mundo”, asegura desde Gourkovo, donde vive con su marido y dos hijos.
“Yo cuidaba a mis 8 hermanos y hermanas en Nikolaevo (a 5 km de Gourkovo) cuando mis padres estaban en Grecia. Cuando volvieron, mamá dijo que había dejado un bebé allí. No tenía dinero para pagar su pasaporte”, cuenta.
Katia está preocupada también por sus padres, Sacha y Atanas Roussev, sospechosos de venta de bebé, por lo que se arriesgan a 6 años de cárcel. Ambos desaparecieron el viernes del poblado de Nikolaevo con tres de sus hijos. La policía asegura que “están en Bulgaria y no están detenidos”.
Los vecinos de Nikolaevo están en alerta desde que el jueves los servicios sociales intentaron llevarse a 3 de los hijos de los Roussev, lo cual ellos impidieron. Ante esta situación, los servicios sociales hicieron que Elena, una hija mayor de edad, firmara un documento por el que se comprometía a cuidarlos.
Roumiana Tinkova, de 32 años y madre de 6 hijos, relata que los servicios sociales se llevaron a otros 3. “Estaban malos, yo firmé unos papeles, pero no sé leer. Luego me enteré de que mis chiquillas habían sido adoptadas en Alemania”, cuenta. afp