09 abr. 2026

Harry Potter: literatura vs. cine

Cultura

Harry, el fenómeno literario del siglo, llevado a la pantalla grande y con éxitos en el glamour del cine es para algunos, libro o película de cabecera, aunque esto también tiene sus detractores. Muchos lo consideran como un libro de poco talento con una de las mejores campañas de marketing de la historia.

No voy a negar que Harry Potter fuera la primera novela que hojeé en mi infancia y seguí pasando las páginas del resto de los libros hasta llegar a la edad adulta y lo sigo haciendo. Muy distinta es la distorsión y hasta mutilación que sufrieron al ser transportados a la “magia del cine”.

Es comprensible el acortamiento de material por no poder reducir un libro a dos horas, o el cambio de vestuario o escenificación en todas las adaptaciones. Pero las cosas son diferentes al analizar ciertos cambios drásticos de argumento e incluso en las características de los personajes.

El cambio en la tercera entrega

Cuando salió Harry Potter y la piedra filosofal, todo parecía bien. El argumento encajaba, los cambios eran leves y se sentía el aire infantil de la cinta. La segunda secuela siguió de igual forma, con una historia idéntica a la del libro, escenas familiares y el inocente aire de la niñez. Fue en la tercera entrega cuando todo cambió. Estuvo a cargo de Alfonso Cuarón, un director mexicano. La cinta en sí era bastante buena, tuvo el aire siniestro y perturbador que se esperaba. Siguió la historia llevándose traspiés para poder salir con un final parecido al del libro y tuvo el aire juvenil y preadolescente que debía. No obstante, algunas cosas empezaron a molestar desde el comienzo: el hecho de usar ramas de árboles como varitas, y el cambio de ciertas escenas e inclusión de algunas que no aportaban nada constructivo a la historia, y solo creaban un vacío más grande en referencia a la literatura.

Tiempo después llegó la esperada cinta: Harry Potter y el cáliz de fuego, sin duda una de las más taquilleras, por contener una de las escenas más esperadas en toda la saga: la vuelta de Lord Voldemort, el siniestro antagonista de Harry. La cinta estuvo bastante bien planteada desde el inicio, aunque algunas escenas, como la llegada de Moody a Hogwarts, fueron sobrecargadas en demasía. La escena del renacimiento del Voldemort es agua de otro caldero.

Lord Voldemort, podría ser uno de los personajes mas fríos e insensibles plasmados en una novela, “concebido por obra de una poción sin que el amor o ningún sentimiento esté presente y por tanto incapaz de sentir sentimiento alguno”, dice Rowling. Siempre se presenta frío, con un autocontrol sin parangón y extremadamente calculador. Casi nunca ríe y si lo hace es una risa vacía sin sentimiento, como burla hacia algo sin felicidad. En palabras simples, un monumento de hielo. Sin embargo, plasmado en la pantalla fue otra cosa. El aspecto físico estuvo impresionante, como si el mismísimo Voldemort saliera de las hojas y formara su figura de la tinta. Su carácter fue el gran error. Cuando abrió la boca las cosas se desmoronaron: era cruel, sí, bastante cruel, pero con síntomas característicos de un maniaco. No dejaba de carcajear mientras se burlaba de todo, solo faltaron saltitos por cada risa para completar el cuadro.

Las siguientes películas mejoraron más y más, seguramente por el acercamiento de Rowling a la creación de los guiones. Sin embargo, la calidad literaria ya fue duramente afectada por estos errores.

La muerte y el personaje gay

El tema de la muerte como tema recurrente que nos da las pautas y enseña las muchas facetas que afronta una persona al perder a un ser querido o ante la perspectiva de la misma muerte es casi imperceptible en las cintas, así como la filosofía encerrada en las palabras de Dumbledore, un hombre que después de gestar planes oscuros en su juventud es golpeado por el destino y asustado de su capacidad huye del poder a pesar de ser tal vez uno de los mejores hombres que podrían ostentarlo para dirigir a otros, y expresa: “Es curioso, Harry, pero quizás los más capacitados para ejercer el poder son los que nunca han aspirado a él; los que como tú se ven obligados a ostentar un liderazgo y asumen esa responsabilidad, y comprueban con sorpresa, que saben hacerlo”, y aun así Rowling no teme afirmar que el viejo hombre, ejemplo para muchos niños de nuestro mundo... es gay, y lo hace como un reto para los lectores, a ver si logran darle la espalda y olvidan todo lo que ha hecho, porque como ella quiso demostrar, y sin duda lo hizo, es que las tendencias y preferencias personales en ningún modo interfieren con la calidad de la persona, ni pormenorizan sus logros y penas.

Cabe destacar el gran crecimiento y maduración de la obra, escrita en un año difícil para la escritora y desarrollada en diecisiete años, relatando la vida de un niño de doce años que enfrenta una responsabilidad demasiado grande para todos. Es notable percibir la madurez que toman los personajes y la trama en los libros siguientes, llegando a una extraordinaria calidez humana y literaria. Empezando como un libro infantil y terminando como una obra para disfrute de cualquier persona sin discriminar la edad.

Ayer se estrenó en Asunción la última película de la saga y la mayoría de los fans esperamos que por fin brille ante sus ojos como lo había hecho antes, su hermano de papel, y que nos transporte al mundo que conocen los que crecieron viendo a Harry, crecer con ellos.

La última entrega, en su versión cinematográfica, del hoy ya clásico de J. K. Rowling llega a los cines de Asunción. Un repaso por los aciertos y errores históricos de la saga.

Rubén Viveros

Escritor

Ruben.viveros@hotmail.com