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Hablan de desidia fiscal en leve condena contra Froilán

Estudiantes que protagonizaron la rebelión de 2015 lamentan que la Justicia haya sido benévola con Froilán Peralta, ex rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), al salvarle de la prisión con una condena de tres años de cárcel por el delito de lesión de confianza.

Una de las razones del fallo fue la prescripción de la otra causa abierta, la cual se dio por obra de la inacción de la Fiscalía, según cuestionó Raúl Benítez, egresado de la Facultad de Ingeniería y uno de los líderes de la revuelta cuyo eslogan fue #UNAnotecalles.

El Ministerio Público pidió seis años de cárcel para Froilán y cuatro para María del Carmen Martínez, ex directora de Talento Humano del Rectorado. Pero la Fiscalía no presentó las evidencias necesarias para sostener la acusación. A eso se sumó la expiración del plazo procesal del caso por inducción a un subordinado a un hecho punible.

“Tres años que no van a compensar todo el daño que causó. A esto sumarle que no tenemos ni un solo caso más, renunciaron siete decanos que aparentemente eran todos ‘inocentes’ según la Fiscalía”, lanzó el ex líder estudiantil.

Esperaban –dice– que se cumpla el pedido fiscal. Pero se llevaron una primera sorpresa en el frustrado caso por el cobro indebido de honorarios de un séquito de funcionarios del Rectorado que rondaba el medio centenar.

“La prescripción de esa causa molesta porque la Fiscalía no hizo su trabajo en tiempo y forma. De alguna manera esto también colaboró para que después los jueces puedan dictaminar una cantidad de años menos a lo que pedía la Fiscalía”, refirió.

“Finalmente parece un negocio redondo poder despilfarrar dinero y después comerse un juicio en el que la pena o la condena, entre comillas, es mucho menor a todo el daño que causaste. Es un negocio redondo que hacen los corruptos”, sostuvo.

Lamentan que tanto el Ministerio Público como la Contraloría General de la República no hayan estado a la altura de las circunstancias para erradicar la rosca corrupta encaramada en la mayor y más antigua casa de estudios del país. “Resguardamos los documentos (evidencias) del Rectorado y de las distintas facultades. Hicieron todo el show de ir al Rectorado, lacrar puertas, sacar los documentos; siete años después ni decanos ni funcionarios fueron investigados. Impunidad como marca registrada. Tampoco llegó ningún informe de Contraloría. Entonces, se llevaron un montón de documentos que no sabemos ni dónde están, dónde están guardados, no sabemos si se devolvieron. No entendemos qué pasó. Se cajoneó todo, nunca pasó nada”, disparó.

Es así que los protagonistas de aquella primavera estudiantil instan a los centros de estudiantes de las facultades de la UNA a pronunciarse y manifestarse contra lo que definen como un nefasto precedente.

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