Por Sergio Noé
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La basura podría ser el destino final de bidones de 20 litros, embudos, caños, mangueras, tubos y botellas de plástico, usados inicialmente para contener y transportar agua. Sin embargo, la historia es otra.
Gracias al ingenio de unos jóvenes músicos, estos desechos ahora encuentran su parentesco musical con la familia de los sinfónicos, convirtiéndose en la caja de resonancia de un nuevo instrumento.
“Suena muy bien”, dice con satisfacción Héctor Rodríguez, destacando las bondades sonoras del violonchelo reciclado que ejecuta en la orquesta H2O, donde comparte con otros 30 jóvenes que se unieron al proyecto musical que busca concienciar acerca de la conservación del agua limpia.
“Es casi igual a un instrumento tradicional, aunque tiene un mango hecho con pedazos de madera terciada y un bidón de agua 20 litros como caja de resonancia”, cuenta el músico oriundo de Caacupé.
Algunos accesorios de su bidón-chelo, como las cuerdas y la clavija, son iguales a los utilizados en uno normal. “De lo contrario, sería muy complicado tocarlo”, aclara.
Pese a las mañas para su afinación, Rodríguez asegura que eso no constituye un impedimento para tocar un amplio repertorio musical, que incluye clásicos, jazz y folclore popular. “Hasta un principiante puede iniciar sus estudios con este tipo de instrumento”, afirma el joven que inicialmente se formó, así como otros de H2O, en el proyecto de Sonidos de la Tierra.
Mientras que cada cual sortea los obstáculos para ejecutar su nuevo instrumento, que rompe el formato del tradicional, el resultado sonoro final no tiene nada que envidiar a una sinfónica.
CREACIÓN. Para construir sus peculiares instrumentos, el conjunto cuenta con su propio espacio de lutería. “Es un taller de prueba y error, donde se trabaja hasta que salga la sonoridad de los materiales”, cuenta William Aguayo, director de la novel agrupación.
Para crear los nuevos productos musicales, cuentan con lutieres que trabajan en forma permanente, como Mauro Figueredo e Israel López, quienes también integran H2O.
“En la creación, los músicos de la orquesta también colaboran y aportan sus ideas de cómo armar el instrumento. Pese a que la fabricación es muy experimental, logramos que suenen de verdad, como una orquesta”, revela.
SONORIDAD. Aguayo, también de Caacupé, explica que los materiales de plástico restan volumen a los instrumentos, en comparación a los tradicionales. Para salvar este detalle, recurren en ciertos casos a algunos auxiliares.
“Para presentaciones en conciertos masivos, debemos utilizar un sistema de amplificación electroacústico, mientras que en un recital reducido, nos presentamos en forma acústica”, indica el director.
El violinista Gustavo Lara, de Itauguá y miembro de H2O, reconoce que no goza de la misma comodidad al ejecutar el nuevo instrumento. En tanto, está feliz de saber que la imitación sonora es buena y que la amplificación, la mejora en cierto modo.
SHOW. H2O compartirá escena con el dúo Purahéi Soul –integrado por Jennifer Hicks y Miguel Narváez– en la previa del show del cantante Jack Johnson (EEUU), fijado para mañana, en el Yacht y Golf Club.