Por Roberto Irrazábal y Fátima Garay
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Lamentando la mala imagen que dan algunos escribanos con casos de irregularidades, como el de la notaria resucitadora Carmen Figueredo de Soto, el presidente del Colegio de Escribanos del Paraguay, Roberto Escobar, manifestó que desde el órgano colegiado trabajan de cerca con la Superintendencia de la Corte, bloqueando a quienes incurren en actos de corrupción en la venta de insumos imprescindibles para el oficio.
Instó a las personas afectadas a denunciar este tipo de hechos, como el sucedido con la escribana Figueredo, quien escrituró la venta de una casa cuya propietaria resultó que murió 9 años atrás. Esta casa no cuenta con herederos por lo que debe pasar al Estado, pero actualmente sigue en manos de personas extrañas.
“Nosotros, cuando ellos (los escribanos) están suspendidos por la Corte, el tiempo que dura eso, que nos notifica la Corte, no se les vende los materiales para seguir trabajando, así no pueden seguir generando este tipo de cosas. Esa es la medida que inmediatamente aplicamos cuando la Corte le notifica al afectado, ahí nosotros paramos de venderle los protocolos, sellos y todos los materiales que solo nosotros vendemos”, explicó Escobar.
CONTROL. El titular del Colegio de Escribanos señaló que como gremio, si bien cuentan con un Tribunal de Disciplina, no tienen fuerza para sancionar, y además, no todos los notarios forman parte del colegiado, porque no existe la obligatoriedad.
Sin embargo, indicó que desde la institución trabajan por erradicar los vicios que dan una mala imagen a la profesión.
“Hay un control bastante bueno en ese sentido, ya que trabajamos muy de cerca con la Corte, coordinando. Este tipo de eventos (los hechos de corrupción) es lastimoso porque vienen a generar comentarios que ponen en dudas la figura de la función notarial, que no puede estar afectada por hechos de ciertas personas”, manifestó.
La Superintendencia de la Corte Suprema de Justicia es la encargada de investigar denuncias, tramitar sumarios, formular dictámenes y realizar recomendaciones oportunas a fin de aplicar las medidas disciplinarias.
A su vez, el Consejo de Superintendencia, integrado por el pleno de la Corte, es la encargada de emitir las resoluciones, tras el sumario donde se dictamina generalmente una suspensión, apercibimiento o destitución, de acuerdo a la gravedad comprobada.
“El mismo tratamiento que tienen los magistrados tenemos los escribanos, entonces ellos (el Consejo de Superintendencia) analizan y si se comprueba que hubo una manifiesta mala fe, sancionan”, detalló Escobar.
La Superintendencia publica en su sitio web un informe de sanciones a escribanos, donde ya figura Figueredo como suspendida en el 2009.
EL CASO DE LA PROPIETARIA RESUCITADA
ÚH y Telefuturo publicaron en la semana el caso que involucra a la escribana Carmen Figueredo de Soto, quien escrituró la venta del inmueble que perteneció al famoso actor paraguayo Jacinto Herrera, quien al morir dejó la vivienda a su hermana Carlota Herrera.
Jacinto falleció el 10 de julio de 1969 y Carlota el 2 de abril del 2000, quedando la casa sin herederos. Cuando unos parientes de los Herrera quisieron ver si podían reclamar la casa, encontraron que supuestamente la había vendido Carlota a un tal Francisco Melgarejo, quien luego vendió a Nimia Azucena Mendieta. Pero la escritura hecha por la escribana Figueredo dice que Carlota le vendió a Melgarejo el 12 de octubre del 2009, nueve años después de muerta.