12 abr. 2026

Grecia y Piketty

Por Guido Rodríguez Alcalá

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Grecia debe imitar a Alemania para salvarse, dijo Tomás Piketty en una reciente entrevista al periódico alemán Die Zeit. Dicho sea de paso, El capital en el siglo XXI, el comentado libro de Piketty, se ha vendido bien en las librerías asuncenas. Pero sigamos. Al decir que Grecia debía imitar a Alemania en el manejo de su deuda, el economista agregó algo que debió de sorprender al Zeit: Alemania es el ejemplo del país que no ha pagado nunca su deuda pública; precisamente a eso se debió el “milagro alemán” de la década de 1950.

Lo que pasa, objetó el periodista del Zeit, es que a Alemania se le impuso una deuda excesiva después de la I Guerra Mundial, y que a esa deuda impagable se agregó la deuda de la II Guerra; por una cuestión de justicia, el país recibió una quita en 1953.

No fue una cuestión de justicia, sino de racionalidad, replicó Piketty. La deuda acumulada era absurda y por eso, en la conferencia de Londres de 1953, a Alemania se le otorgó una quita del 60%, que permitió la recuperación alemana y el pago del resto de la deuda. En vez de exigir de Grecia lo imposible, la Unión Europea debería adoptar medidas similares a las que beneficiaron a Alemania en 1953. Las medidas de austeridad exigidas a Grecia desde 2010 han tenido como consecuencia una disminución del PIB en un 25%. Como que se siga con esa austeridad, Grecia terminará arruinándose y de paso arruinará la idea de la unidad europea.

Para Piketty, lo que ocurre en Grecia ahora no es nuevo: otras naciones europeas estuvieron tanto o más endeudadas y se salvaron porque no les exigieron un pago inmediato y en condiciones tan desfavorables. Inglaterra contrajo una enorme deuda pública a causa de las guerras contra Napoleón, y la saldó en cómodas y largas cuotas a lo largo del siglo XIX. Esa fue la modalidad lenta de pago; la otra es la rápida, la de Alemania. Hay que dejar de lado la idea de que el pago de la deuda pública es una cuestión moral, porque la forma en que se ha manejado el asunto a nivel internacional tiene muy poca relación con la justicia.

Recordando la polémica causada por El capital en el siglo XXI, no me sorprendieron las declaraciones de Piketty. Sin embargo, me sorprendió el artículo de Paul Krugman en el New York Times. Krugman, ganador del Nobel de Economía, dice que los griegos hicieron muy bien en votar por el No el domingo, porque las condiciones impuestas por sus acreedores eran inaceptables. De hecho, el FMI, uno de sus principales acreedores, admitió en un memorándum reservado que dichas condiciones lo eran. Contrariamente a lo que se anticipaban, el no griego no ha provocado la catástrofe; en todo caso, la catástrofe ya estaba y no ha empeorado con el no: más bien, esa decisión le da a Grecia la posibilidad de negociar en términos más favorables y realistas.

La opinión de Krugman y de Piketty me tranquiliza. El Gobierno ha comenzado a lanzar bonos a discreción y, si llegamos a tener problemas de pago, espero que nos apoyen ellos y otros grandes economistas.