Editorial

Gobierno se apuró en anunciar apertura de frontera con Brasil

El Gobierno del presidente Mario Abdo Benítez cometió nuevamente un error de apresuramiento político, al comunicar unilateralmente la apertura de la frontera con el Brasil, generando mucha expectativa en la población regional, sin haberlo acordado previamente con su par Jair Bolsonaro. La difusión de un nuevo decreto brasileño, que prorroga por 30 días el cierre de sus fronteras, echa por tierra las esperanzas de una pronta reactivación económica limítrofe. Aunque un artículo permite negociar un régimen de paso entre “ciudades gemelas”, todo parece indicar que el proceso no será inmediato. Cabe ser más prudentes en este tipo de decisiones y apurar las tratativas diplomáticas para encontrar una solución, siempre teniendo en cuenta la seguridad en términos de salud pública ante la pandemia.

Cuando la gran mayoría de los pobladores de Ciudad del Este, y por extensión los de Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero, ya daban por hecho que desde la próxima semana se abrirían de nuevo el Puente de la Amistad y otros pasos fronterizos con el Brasil, permitiendo la anhelada reactivación comercial tras seis meses de paralización por la pandemia del Covid-19, el jueves un decreto del Gobierno brasileño prorrogó por 30 días el cierre de todas sus fronteras.

La noticia, que cayó como un balde de agua fría, envuelve en un nuevo marco de incertidumbre el panorama de la posible reapertura del Puente. El propio canciller, Antonio Rivas Palacios, admitió ayer que el nuevo decreto constituye un elemento que cambia las perspectivas de este proceso. Reconoció que todos creían que la reapertura del Puente iba a ocurrir a partir del 27 de setiembre, ya que el anterior decreto brasileño establecía que el cierre era hasta el 26, pero actualmente no se puede precisar la fecha definitiva.

Lo llamativo es que los voceros del Gobierno paraguayo se hayan apurado en dar como un hecho la pronta reapertura fronteriza, sin que haya existido un acuerdo previo con el Brasil. La directora de Migraciones, Ángeles Arriola, había indicado el martes último: “El señor presidente de la República fue muy claro y habló de una habilitación sin controles en el Puente, de ida y vuelta de taxistas, de mototaxis y toda la gente que pase por tierra”. Ayer la misma funcionaria cambió el tono: “Amanecimos con lo resuelto por el presidente Bolsonaro. El intendente de Ciudad del Este por ejemplo quedó sorprendido y la verdad que esta resolución de Brasil cambia todo. Vamos a tener que replantear todo”.

La esperanza a la que se aferran ahora las autoridades paraguayas es un artículo contenido en el nuevo decreto brasileño, que establece como excepción: “El tráfico de residentes fronterizos en ciudades gemelas mediante la presentación de un documento de residente fronterizo o de otro documento comprobatorio, desde que se garantice la reciprocidad en el tratamiento al brasileño por el país vecino”.

El artículo cuarto del decreto establece posibilidades estrictas de un posible tráfico de pobladores fronterizos solamente entre dos ciudades vecinas (como Ciudad del Este y Foz de Yguazú), pero requiere de un registro y de una documentación que hasta ahora no existe. Habrá que trabajar en ello, lo cual llevará tiempo. Y en todo caso no permitirá la afluencia masiva de turistas que los comerciantes y pobladores esteños esperaban.

El Gobierno del presidente Mario Abdo Benítez cometió nuevamente un error de apresuramiento político, al comunicar unilateralmente la apertura de la frontera, generando mucha expectativa en la población regional, sin haberlo acordado previamente con su par Jair Bolsonaro. Cabe ser más prudentes en este tipo de decisiones.

Mientras tanto, es de esperar que la reunión entre ambos mandatarios pueda darse pronto y se resuelva alguna medida diplomática práctica que permita superar el impase, siempre teniendo en cuenta la seguridad en términos de salud pública ante la pandemia, con un equilibrio ante las necesidades económicas.

Dejá tu comentario