Interior

Gobernador insta a analizar solicitud de ayuda internacional

 

La situación de desastre ambiental acaecida en el Departamento de Boquerón no se diferencia de otros departamentos del país que atraviesan situaciones dramáticas. Sin embargo, hasta el momento las lluvias no se dieron aún en gran volumen como ocurrió en Pilar.

No obstante, las constantes lluvias desde hace aproximadamente dos meses han significado la declaración de emergencia vial por parte de la Gobernación de Boquerón.

Las lluvias de mayor volumen se registraron en el Departamento de Presidente Hayes y en las comunidades de referencia, por ser productoras de leche, como son Lolita, Paratodo, Campo Aceval, entre otras, así también el municipio de Irala Fernández.

Asimismo, varias comunidades indígenas se encuentran anegadas en Boquerón. General Díaz y Cacique Sapo, que se encuentran en el límite de los departamentos de Boquerón y Presidente Hayes, se hallan aisladas por falta de camino.

Así también otras varias comunidades de la zona ribereña del río Pilcomayo están en situaciones similares ante la falta de acceso. Las constantes lluvias hacen imposible el acceso a numerosas comunidades por lo que se torna muy complicado realizar la ayuda humanitaria, manifestó el gobernador de Boquerón, Darío Medina.

Según el gobernador, ante la envergadura de las inundaciones en el país, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) está rebasada y ante este desequilibrio ambiental sugiere trabajar unidos todos los sectores de la sociedad para evitar entrar en un colapso. No descarta, si persiste el caos ambiental, “la necesidad de pedir ayuda internacional para hacer frente a la situación, sobre todo, a las secuelas, las que sí se tendrán que trabajar”, apuntó.

Medina destacó “que las constantes lluvias paralizan casi todo tipo de actividad y esta realidad también desencadena en la falta de circulante de divisas”.

Nirma Servín, desde la zona ribereña del Pilcomayo, expresó que no pueden tras-ladar sus animales vacunos para la comercialización y que en la misma situación se hallan los demás ganaderos de la zona. Este hecho repercute en aquellas personas que trabajan para los productores, puesto que la relación laboral es de días o semanas.

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