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Generación con menos desnutridos pero con más obesos

Aunque en los últimos años las cifras de afectados por la baja alimentación van disminuyendo, preocupa cómo cada vez más niños y adolescentes suben de peso a causa del sedentarismo.

De un extremo a otro de la balanza. Niños con sobrepeso y otros que no reciben los alimentos necesarios para su crecimiento. Este es el panorama de la nueva generación del Paraguay.

A nivel país, el 11.4% de los niños menores de cinco años que fueron al sistema de salud pública padecen de desnutrición crónica. En el Departamento del Amambay la cifra incluso llega al 20%.

Los datos, del 2018, fueron recabados por el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) y el Ministerio de Salud Pública.

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DESCRIPCIÓN. En la desnutrición crónica el niño, además de tener un peso bajo para su edad o estatura, ya no crece, ni tendrá posibilidad de recuperar esa estatura.

La persona que no crece adecuadamente tiene preponderancia a tener sobrepeso, obesidad. También puede desarrollar diabetes, hipertensión, entre otras afecciones crónicas.

“La desnutrición crónica es la consecuencia de haber tenido un bajo peso para su edad o estatura” explica la licenciada Celia Masi, titular interina de la Dirección de Nutrición y Programas Alimentarios del INAN.

En base a la Encuesta Múltiple de Conglomerados (MICS, por sus siglas en inglés), realizada en el 2016, a nivel país, incluyendo a los niños que asisten a servicios privados, la desnutrición se encuentra en casi 6%.

Estima que la primera cifra, del 11,4%, se centraría en menores de zonas más vulnerables y estratos económicos más desfavorecidos.

FACTORES. La mala alimentación, bajo acceso a agua potable o la falta de tratamiento adecuado del vital líquido, condiciones poco saludables en la vivienda son algunos de los factores que inciden en la desnutrición crónica. A ello se suma el desplazamiento de las familias de las zonas rurales a las urbanas. En este último caso, aquellas que antes contaban con una pequeña huerta familiar para su sustento, al verse desplazadas de ese modo de vida pasan a las ciudades donde, sin empleo fijo ni un ingreso seguro, malviven ocupando los cinturones de pobreza en la ciudad.

“Son varios los factores que inciden. No se trata solamente de darle una buena alimentación. No sirve si el hogar no cuenta con agua potable o tratada adecuadamente. O reunir otras condiciones básicas”.

A pesar de las estadísticas, existe una tendencia a la disminución. La estadística fue elaborada en base a 55.000 niños que asistieron a los servicios públicos de salud.

La mal nutrición es otro factor a tener en cuenta. Esta incluso no puede verse a simple vista, comenta la referente del INAN.

“Cuando tenemos deficiencia de micronutrientes, la falta de hierro, de zinc, de vitamina A, muchas veces no es visible. Eso se traduce muchas veces en que el niño está fatigado, no tiene concentración, no puede aprender, esa hambre oculta que le llaman”, explicó la licenciada Masi.

El Programa Alimentación Nutricional (Pani) es la iniciativa desde el INAN que combate la desnutrición crónica. A través de dicho programa se busca captar a los niños para que asistan a su control médico, se incentiva la lactancia materna y se hace entrega de la leche con complemento nutricional.

Las estadísticas fueron dadas a conocer ayer durante la presentación de El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, Nutrición y Alimentos, informe que fue presentado por Unicef. Según el reporte del organismo internacional, a nivel mundial 149 millones de niños padecen retraso en el crecimiento y 50 millones sufren adelgazamiento patológico.

Por su parte, el informe anual de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO, menciona que más de 820 millones de personas no tienen alimentos suficientes.

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Los kilos de más son un drama de los escolares

Aunque los niños y adolescentes se mueven cada vez menos, las organizaciones y autoridades que trabajan en la salud se sacuden para ver cómo frenar el incremento de las estadísticas.

Las cifras indican que en niños menores de cinco años, que asistieron a un servicio público en el país, la obesidad afecta al 8,7% de los que consultaron. En tanto que el sobrepeso llega al 17,6%.

Por otra parte, en escolares y adolescentes que acuden a instituciones educativas, públicas y privadas, la obesidad llega al 13,3% y el sobrepeso trepa al 21,2%. “Un niño que empieza con sobrepeso y obesidad probablemente va a agravar esa situación en su vida adulta”, expresó la licenciada Celia Masi, titular interina de la Dirección de Nutrición y Programas Alimentarios del INAN.

El informe de Unicef menciona que tres de cada diez niños padecen de exceso de peso. Menciona además, que hay diez veces más niñas y 12 veces más niños, de 5 a 19 años, con obesidad en comparación con 1975.

La necesidad de que los alimentos cuenten con un etiquetado, además de impulsar la lactancia materna, son algunas de las medidas necesarias para hacer frente a estos problemas, señala Rigoberto Astorga, gerente de Programas de Unicef en Paraguay.

“Sobre todo hay que garantizar a la población que tenga acceso a alimentos sanos. Es un tema de costos para las personas. Esta es una llamada de atención para todos los países”, expresó el referente de Unicef.

Según el informe de la FAO, la prevalencia de obesidad en la población adulta de 18 años en adelante es del 19%.

Hacer frente a esta situación es una de las metas dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

"El sobrepeso y la obesidad empiezan a ser importantes en menores de cinco años y alarma en los escolares". Celia Masi, INAN.

"No puede ser que un alimento procesado tenga un menor costo que uno que beneficie a la salud". Rigoberto Astorga, Unicef.

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