Arash Berambarsh, de 35 años, concejal de Courbevoie, al sur de París, logró que el Parlamento francés aprobara una ley que obliga a los supermercados a donar los alimentos a organizaciones de caridad. Para llegar al objetivo inició una campaña contra el desperdicio de alimentos y lanzó una petición en internet que recogió rápidamente más de 200.000 firmas.
Ahora pretende convencer a otros países para que apliquen la misma normativa. Para el francés es “escandaloso y absurdo” que los supermercados tiren la basura, mientras los más necesitados y desempleados pasan hambre.
En Francia se tiran unas 7 millones de toneladas, 67% por los propios consumidores y el resto por los restaurantes, tiendas y supermercados. En la Unión Europea desperdician 89 millones de toneladas. Mientras que a nivel mundial se estima que entre 1.200 millones y 2.000 millones de toneladas de alimentos nunca llegan al plato, de acuerdo con un estudio del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Reino Unido.
Según la Organización de las Naciones Unidas, al menos hay 795 millones de personas que no tienen qué comer.
Berambarsh sostuvo a The Guardian que quiso ser concejal para ayudar a la gente porque sabe lo que es pasar hambre. Intentará llevar su campaña a la Cumbre de la ONU sobre metas de desarrollo del milenio en setiembre; la reunión del G20 en Turquía, en noviembre, y la Cumbre del Cambio Climático, COP21, en París, en el mes de diciembre.