Un nuevo análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestra que las recesiones vinculadas a crisis financieras, como la actual, son más difíciles de terminar porque generalmente son prolongadas por la debilidad de la demanda.
Para agravar las cosas, la actual recesión combina una crisis financiera en el corazón de la mayor economía mundial con una desaceleración global, lo que la hace única, considera el Fondo.
Agrega que políticas contracíclicas pueden ayudar a acortar las recesiones, pero su impacto sería limitado ante la crisis financiera. Por lo tanto, los estímulos fiscales pueden ser efectivos para acortar la duración de las recesiones, pero no son apropiados en países con alto nivel de deuda.
“El análisis sugirió que la combinación de la crisis financiera con una desaceleración sincronizada a nivel global resultaría en una recesión inusualmente severa y larga”, dice el FMI en su Panorama Económico Mundial, que se publicará completo el 22 de abril.
En su última proyección, el FMI estimó que la economía mundial se contraerá en 2009 entre 0,5 y un 1%, la peor caída desde la Gran Depresión.