En el mercado interno, la cotización internacional del petróleo y la ambición de lucro de los empresarios cambian. En el 2008 se promocionó con fuerza la conveniencia de transformar un vehículo naftero a flex fuel, por razones de economía, cuidado ambiental y generación de empleo.
En poco tiempo más de 5.000 rodados comenzaron a usar este combustible de origen nacional, cuyo componente de mayor volumen es el alcohol.
El ahorro efectivo en el 2008, en relación a la gasolina de mediana calidad, era de 2.100 guaraníes por litro. Sin embargo, ahora, los constantes reajustes de precio lo dejaron sin mayores atracciones al mencionado combustible, a tal punto que es mucho más barato hacer circular un vehículo a gas (totalmente importado) que con el flex (85% alcohol y 15% nafta).
Una rápida comparación de precios ya permite deducir al consumidor final. En estaciones de servicios de la capital del país 1 litro de flex fuel cuesta 4.250 y 1 litro de gas licuado de petróleo (GLP) de uso vehicular se comercializa a 3.720.
O sea, movilizar un vehículo a GLP es 530 guaraníes más barato que el flex, por ahora, aunque el gas por lo general vuelve a subir de precio cuando se inicia el invierno, atendiendo que Argentina, nuestro principal proveedor registra alto consumo en temporada de intenso frío.
En el 2008, en pleno año de alta promoción del flex, este combustible era 2.100 guaraníes más barato que la nafta de mediana calidad. Hoy día, esa ventaja se redujo a 1.240 guaraníes por litro, con el agregado de que el vehículo alcoholero consume entre 12% a 15% más, según expertos.
De acuerdo a los instaladores de equipos de gas, a partir de la segunda quincena de este mes comenzaron a reactivarse las conversiones de naftero a gas. Dejaron expresa constancia que en la medida que el alcohol o el flex suben de precio la gente se irá inclinando nuevamente hacia el GLP.
PRECIO DE CONVERSIÓN. Pasar un auto naftero a flex no tiene precio uniforme. Varía según la cilindrada, fundamentalmente, pero por lo general la conversión cuesta 900.000 guaraníes. Pasar a gas, por otro lado, es mucho más caro y según la calidad del sistema a adquirir puede significar incluso una erogación de 500 dólares.
LA ECUACIÓN. Las empresas a la hora de fijar los precios aplican reajustes del flex conforme parámetros muy llamativos. Por ejemplo, ya es usual que si la nafta se incrementa 400 guaraníes por litro, el flex también suba 400 guaraníes, cuando que en la realidad el flex tiene 85% de alcohol y 15% de la nafta.
En justicia el incremento del flex debería darse sobre el 15% de nafta, pero los empresarios aplican similar porcentaje de reajuste sobre el alcohol.
Esta situación ya está generando malestar entre los consumidores, con el agravante que la Dirección de Combustible del MIC ni siquiera tiene registrada la evolución del precio del flex, lo que permite apreciar el grado de desprotección y desinterés.