Por Bernardo Agustti
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CAAGUAZÚ
En una humilde morada ubicada en la compañía Capitan Cué del distrito de Caaguazú, reside la familia del agente policial Rafael Ramos, que fue secuestrado el pasado 1 de abril en compañía de su novia Nancy Giménez y de los japoneses Hirokazu Ota y su secretaria Sawako Takayama, quien luego fue liberada.
El entorno familiar del uniformado se dedica al trabajo de la chacra y ayer a la mañana, cuando este medio estuvo por el lugar, ubicado a unos 30 kilómetros del casco urbano de Caaguazú, le encontramos en plena cosecha de algodón.
“Pedimos a los secuestradores que tengan piedad por Rafael y por mi madre, quien está tirada en la cama como consecuencia de todo lo que nos está pasando”, dijo Bernardo Ramos, quien ofició de portavoz.
Mientras hablaba Bernardo, los demás hermanos: Isidro y Domingo y la esposa de éste ultimo, Arminda, seguían realizando la carga del algodón en bolsas para su posterior comercialización.
“Ustedes ven lo que producimos en la chacra. No tenemos dinero y por eso no podemos ofrecer casi nada. Sentimos temor por la vida de nuestro hermano”, enfatizó Bernardo.
Isidro, quien acomodaba las bolsas de algodón, dijo que no quería hablar de la situación porque le duele todo lo que está atravesando su entorno familiar. “Como consecuencia del hecho, mi mamá está enferma y nosotros detrás de ella”, dijo con la voz entrecortada y dejando caer algunas lágrimas.
Domingo, por su parte, manifestó: “Nuestro hermano está en poder de esta gente y rezamos para que sea liberado”.
Este medio estuvo en el lugar 15 minutos, ocasión en que se observó la tristeza y la angustia de la familia del oficial Ramos.
Las órdenes de captura
se filtraron, dijo Sapriza
El comisario Mario Agustín Sapriza, asesor de seguridad del Ministerio del Interior, dijo que las órdenes de captura se filtraron a la prensa por medio del sistema de radiocomunicación de la Policía.
Manifestó que esta situación, de vulnerabilidad del sistema de transmisión de la Policía, anteriormente fue exteriorizada como preocupación para que se pueda solucionar con la adquisición de mejores equipos.
El asesor dijo que la política de los investigadores es la de no negociar con los secuestradores. “La negociación que se haga es independiente, a cargo de los familiares de las víctimas, pero el Estado paraguayo no puede negociar con los delincuentes”.
Agregó con respecto a Hirokazu Ota, Rafael Ramos y su novia Nancy Giménez, quienes todavía continúan en cautiverio, que está optimista en que serán liberados.
La ley Especial de Antisecuestro no hace mención específica a la negociación de las partes sobre la víctima, excepto al señalar que las empresas aseguradas no podrán incorporar la figura del seguro contra secuestros.