Él se dedica a los efectos especiales para la pantalla grande, y ella, al maquillaje para cine y televisión. Ambos revelaron algunos de los tantos secretos que se esconden tras las bambalinas del plató de las compañías de cine de Los Ángeles (EEUU) y también dieron algunos consejos.
“No hay milagros. Se requiere un trabajo creativo para ver cómo lucirán los efectos ante la cámara y luego en la pantalla”, dice Perry, aclarando que lo más importante es el factor creativo ante la falta de recursos. Como ejemplo, cita lo sencillo que puede ser para un héroe como Robin Hood lanzar una flecha, partiendo del disparo –primera toma–; luego mostrando el movimiento de la flecha –segundo encuadre–; y finalmente –tercera toma– el destino final del dardo encima de la cabeza de la persona. “En este caso, solo se requiere de tres tomas. Pero, en realidad, tu mente te dice que ves al héroe de un modo global. Lo ves reconstruido gracias a la magia del cine. Así, el efecto especial es la puntuación y el signo de exclamación del cine. Es la creación de valor”, sostiene.
explosiones. Cuenta que por unos 250 dólares se puede hacer explotar un auto. “Los componentes no son costosos”, revela el profesional que trabaja en el cine desde 1991 y participó en varias producciones taquilleras, como Piratas del Caribe (2007).
Perry, quien también preparó los efectos especiales de Miami Vice (2005) –cuyo rodaje en Ciudad del Este lo trajo por primera vez al país– aclara que las explosiones deben realizarse con responsabilidad y bajo medidas de seguridad.
“Para una explosión ya sea dentro de un edificio o un auto, se precisa de un cuerpo de bomberos y otros profesionales, además de los permisos correspondientes de oficinas gubernamentales”, especifica el especialista.
Añade que para realizar un estallido se requiere de un mortero, cuyo tamaño puede variar según el efecto visual que se quiera lograr.
“Para una explosión se necesita fabricar solo un mortero; está hecho de piezas de metal, y se puede emplear en varias ocasiones”, sostiene, y agrega que debe añadirse combustible, pólvora y otros dispositivos.
trabajo en equipo. Más allá de los secretos y elementos a emplear, el técnico de la película Objetivo: La Casa Blanca (2013) afirma que es posible realizar un filme con buenos efectos especiales con un presupuesto económico. “Es necesario que exista una buena comunicación con el director para determinar qué quiere ver y qué quiere hacer, porque hay miles de formas de crear una atmósfera determinada, sin desperdiciar dinero”, expone.
Acota que en producciones de Hollywood de bajo costo se pueden invertir –solo en “efectos especiales”– entre 50.000 a 60.000 dólares, con un equipo de hasta tres personas.
Dice, además, que para películas de mayor presupuesto como Los indestructibles (2010) de Stallone, en la que participó, el monto para su área ascendió a USD 1,4 millones.