Por Luis Bareiro y Lucho Alvarenga - (Multimedia. Richard Ferreira Candia - David Velázquez Alén)
El 10 de junio de 2009, Carlos Torres, relator de la Corte Suprema de Justicia, cobró cinco mil dólares por un voto favorable del ministro Sindulfo Blanco que había prometido conseguir y consiguió, en una causa en la que no se conocería públicamente la sentencia, sino hasta cuatro meses después del pago de la coima.
Torres aseguró al abogado Alfredo Gigglberger que conseguiría el apoyo de Blanco en una casación que presentó el profesional en contra de dos sentencias judiciales, de primera y segunda instancias, que absolvieron a dos personas, Víctor Hugo Núñez y Rocío Celeste Gómez, a quienes Gigglberger acusó de haber robado una camioneta a su cliente, Ramona Rivas Maldonado.
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Efectivamente, el fallo de la Corte anuló ambas sentencias y permitió la realización de un nuevo juicio en Ciudad del Este, donde otra vez hubo un pedido de coima. Se pagaron dos mil dólares por una sentencia. Hay dos jueces involucrados.
Pero, volviendo al caso de Blanco, Torres prometió a Gi- gglberger obtener el voto del ministro, quien debía ser el preopinante en el caso.
Y, efectivamente, el 10 de junio de 2009, luego de recibir el pago de cinco mil dólares, entregó al abogado una copia del voto del ministro, un voto favorable a sus pretensiones.
Gigglberger había denunciado ya ante el Ministerio Público la oferta de Torres. Y el caso estaba siendo investigado por el fiscal Arnaldo Giuzzio, con el acompañamiento de un equipo de Última Hora y Telefuturo que grabó tanto el pago de la coima como la entrega de la copia del voto de Blanco.
El ministro Blanco admitió ayer a ÚH que se trata de su voto, un voto que solo se hizo público cuatro meses después de que Torres cobrara la coima, cuando el tribunal de la Sala Penal, integrado por Alicia Pucheta, Miguel Óscar Bajac y el propio Blanco, falló, el 13 de octubre de 2009, favoreciendo a Gigglberger sobre la base de las argumentaciones de Blanco.
Con relación a Torres, hay todavía dudas sobre su relación con Blanco. En un primer momento, el ministro dijo que se trataba de uno de sus hombres de confianza y que estaba totalmente sorprendido con la noticia. Luego, su hijo, Rodrigo, llamó a la Redacción del diario y aseguró que su padre cometió un error de homonimia y que el Carlos Torres descubierto cobrando la coima era en realidad un ex relator del ministro jubilado Wildo Rienzi.
Padre e hijo no supieron explicar, sin embargo, cómo ese funcionario que, según la nueva versión, no formaba parte del gabinete de Blanco, pudo tener una copia de un voto del ministro cuando este no se haría público sino cuatro meses después.