Por Horacio Galiano
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Realmente es de Quinta Avenida y de Villa Elisa. Siempre existió la puja –y rivalidad deportiva– entre ambas sedes a nivel de la Escuela de Fútbol. Es un clásico, prácticamente.
Desde ayer hay dos filiales. Una en Franco, otra en Zeballos Cué (significa antes en guaraní, en el idioma, no en referencia al club). El equipo fue a Dos Bocas y le ganó 2-1 al local, cosechando la primera victoria en el torneo.
El primer gol fue de José Antonio Franco, “Francão”, quien debutó en el Apertura, y el segundo de Pablo Zeballos. “Pablazo”, ante los aurinegros bebió el santo remedio del asiento, y al entrar al campo volvió a ser el de antes: ese futbolista que en el pique corto te liquida, impecable a la hora de definir una jugada (quiere hacerlas todas lindas).
Franco decretó el primer gol desde que volvió al club a mediados del año pasado. Alonso, quien es eficiente cuando se coloca detrás de la dupla delantera y no como lateral-volante izquierdo, le dijo tomá meté al delantero, que festejó al minuto 5, tras la segunda aproximación solense.
Entre celebraciones visitantes, Guaraní marcó presencia. Julián Benítez saltó en el área chica y conectó de cabeza un servicio desde la derecha. El local sacó provecho de una distracción rival y no perdonó. Luego del empate, raramente, el trámite de juego se ensució. Hubo cortes diversos y ninguno de los dos fue claro al generar fútbol. Con todo eso, el equipo de Carlos Leeb empezó a transformar en figuras a los zagueros y a Jorge Aquino.
TODO CAMBIA. Guaraní cambió su dúo delantero, que realmente no inquietó. El gol y punto. Con los hombres frescos tuvo más verticalidad pero no claridad. El cuadro aurinegro intentó vulnerar al visitante, pero luchó contra sus propios nervios. Hasta Manzur hizo sus típicas subidas, de modo a no abusar con los centros. Del otro lado Ferreira modificó temprano igualmente. Zeballos por Franco (m. 15). El resultado llegó 7 minutos después. Núñez guapeó y el 9 se colocó en línea recta al pórtico. Y ocurrió lo opuesto a los tres primeros juegos: No falló. Gol. El equipo solense siguió defendiendo como pudo y capeó cada situación. Osvaldo Díaz nunca apareció y el trabajo anfitrión fue doble, triple; aún así no llegó la paridad. De Carlos Amarilla hay que decir que no tuvo sobresaltos en su gestión. Interpretó como casual una mano dentro del área de Guaraní y sí quedó corto al mostrarle la tarjeta preventiva al capitán Manzur, quien jugó de obsequio los diez minutos restantes. Hablando de final, éste se tiñó de azul. Sol dio el batacazo y estuvo ok.
LA FICHA
GUARANÍ 1
Marcos Argüello 5
Nelson Amarilla 4
Julio Manzur 6
Matías Fondato 4
Valentín Filippini 4
Miguel Paniagua 5
Francisco Esteche 5
Pedro Chávez 4
Julián Benítez 5
Osvaldo Díaz 4
Carlos Neumann 4
DT: Carlos Leeb
Cambios:
Ovelar por Neumann
Alfonso por Benítez
Sosa por Filippini
SOL DE AMÉRICA 2
Jorge Aquino 6
Pedro González 6
Óscar Centurión 6
Juan Ortiz 6
Óscar Benítez 6
Juan Núñez 6
Luis Cupla 6
Luis Acosta 5
Arnaldo Alonso 5
José Ortigoza 6
José Franco 6
DT: Buenaventura Ferreira
Cambios:
Zeballos (6) por Franco
Barreiro (4) por Alonso
Samudio (s/n) por Acosta
Cancha: Guaraní
Árbitro: Carlos Amarilla
Líneas: Osvaldo Maciel y César Ibarrola
Goles: PT 5' José Franco (SA); 7' Julián Benítez (G). ST: 23' Pablo Zeballos (SA).
Amonestados: Manzur (G), Centurión, Barreiro, Zeballos, Benítez y Centurión (SA).
Recaudación: 24.670.000 por 2.039 pagantes
Los bancos deben ser de los protagonistas
Que esté permitida la presencia de gente –que con la esencia de un partido de fútbol tiene poco que ver–, en los bancos de suplentes desde ya es una situación sumamente revisable, discutible y de mal gusto.
Una vez comenzado el encuentro (por cábala o retraso), a la zona del banco de suplentes visitante arribó el presidente de Sol, Cristóbal Cañiza, munido de su par de muletas.
Ocurrió que el controlador no le facilitó el acceso, nombrando al árbitro primeramente, luego al veedor. Este último se acercó y dio vía libre al directivo y a César Cruz Roa, ex presidente del club quien, primero por las buenas y luego a gritos desafiantes hacia los efectivos policiales y otros presentes, reprochó la actitud. Una vez que el árbitro Amarilla se percató de la presencia de los dos señores, echó a Cruz (a quien se le olía que no estaba 100%) a salir del sitio. Hasta se interrumpió el partido. Una locura.
AUTORIDAD. Al terminar el primer tiempo Amarilla se responsabilizó y señalándose reiteró al empleado de Guaraní que no deje pasar a nadie. Roa, inclusive, contactó con Luis Cacavelos (dirigente aurinegro) recordándole que debe tenerse consideración con “el presidente”. Cañiza observó el resto del juego desde el banco, y al terminar el partido, cuando Cruz Roa intentó ingresar al vestuario ganador, nuevamente recibió la gentil invitación solense a salir del lugar.
Independientemente a los incidentes mencionados, sean jóvenes o de edad, los dirigentes deben estar en la gradería, o al menos no junto a los jugadores y cuerpo técnico. Mauricio Macri, presidente de Boca, ni siquiera cerca se sentó de Carlos Bianchi (o del DT actual Miguel Russo).