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En Venezuela la gente tiene que robar para poder sobrevivir

Periodista achaca a las instituciones del Estado venezolano de actuar como si el problema del hambre no existiera en el país e impiden que la población reciba ayuda humanitaria.

“En Venezuela se repite un patrón: La gente tiene que recurrir al crimen para sobrevivir”, resume Ignacio Marín, fotoperiodista español, su viaje a ese país, en el que retrató la vida de las personas afectadas por la crisis.

Su reportaje “Crímenes de hambre”, finalista de la XXII edición de los premios Luis Valtueña de fotografía humanitaria refleja la “amalgama de actividades criminales” a la que se ven obligados a recurrir los venezolanos “para poder salir adelante”, explica.

Reconoce que siente vértigo al pensar que un país que hace apenas unos años era de clase media donde la gente tenía carros, pisos ahora tenga “gente buscando en las basuras, que se muere de hambre”.

Marín ha trabajado en varios países víctimas de crisis humanitarias como Etiopía, Bangladesh o el campo de refugiados de Idomeni, en Grecia. “El hambre es un fenómeno humano, pasa en todos los continentes”, reconoce, pero tiene clara la diferencia entre la situación, casos como el de Etiopía o el de Venezuela.

El primero “tiene que ver con fenómenos meteorológicos, más que políticos”. “Cuando estuve en 2016 encadenaban su quinto año de cosechas fallidas”, debido a la sequía, explica.

En cambio, “el hambre en Venezuela es un fenómeno político”. Marín achaca a las instituciones del país el actuar como si el problema no existiera, impidiendo a las ONG activar los mecanismos de ayuda humanitaria.

Marín contratado por una productora británica como operador de cámara para un documental pasó por varios países”, entre ellos Venezuela.

Una vez allí, empezó a conocer la precariedad en la que vivían muchas personas y decidió quedarse para elaborar un fotorreportaje. “Todos tenían historias de alguien asesinado, preso o que se dedicaba al secuestro, a robar”.

Cada una de las imágenes de la serie “Crímenes de hambre“, esconde una historia diferente. Por ejemplo, la de una madre que llevó a su hija de un año al médico y este le dijo que necesitaba comer carne o pollo. La madre “me dijo: "¿Cómo voy a pagar el pollo?”, y la niña murió poco después.

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