Opinión

En tiempos extraordinarios, medidas excepcionales

Iván Lisboa – ilisboa@uhora.com.py

Iván Lisboa Por Iván Lisboa
Reza un viejo refrán que el tiempo no cambia a las personas, sino que solamente les quita las máscaras. Podríamos aplicar tranquilamente esta frase a lo que ocurrió la semana pasada con los legisladores que conforman la Cámara de Diputados.
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En una sesión polémica y tras varias horas de debate, los parlamentarios rechazaron un proyecto de ley que pretendía destinar los fondos sociales de las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá –estimados en USD 150 millones– al sistema de salud pública, para la adquisición a gran escala de medicamentos e insumos esenciales en el combate al Covid-19.

Esta propuesta fue presentada por sectores de la oposición y buscaba dar una respuesta a la creciente queja ciudadana por el desabastecimiento en los hospitales y la falta de camas, pero nuevamente tropezó con la clase política.

En una cerrada votación, los legisladores colorados inclinaron la balanza por el rechazo, en una actitud de total indiferencia y sordera ante el reclamo de los familiares de pacientes, quienes tienen que sortear el abandono del Estado con polladas, rifas, hamburgueseadas y otras varias actividades para tratar de sostener la vida de sus seres queridos.

En busca de sostener históricos privilegios, los parlamentarios le dieron la espalda a la gente, nuevamente. Estos recursos de las entidades binacionales, en su gran mayoría, no tienen los resultados esperados, ni en lo social ni en lo económico, desde hace un buen tiempo.

Por el contrario, aparentemente se busca proteger a un sistema perverso que opera con ese dinero público desde hace años. Amigos, familiares, amantes y operadores. Un régimen prebendario y clientelar tan gastado que ya no puede seguir.

La excusa de que estos fondos creados por convenios internacionales no pueden ser utilizados para financiar el Presupuesto Público por una simple ley es solamente eso, una excusa. Es momento de que los legisladores, sus asesores con gigantescos salarios y los secretarios del Ejecutivo se pongan a trabajar y puedan encontrar la luz al final del túnel. En tiempos extraordinarios, se requieren de medidas excepcionales. Se debe encontrar el mecanismo legal que permita usar este dinero para darle un respiro a la gente y garantizar un derecho tan básico como indispensable, la salud.

El otro camino, ante la imposibilidad de seguir recortando el gasto, como alegan las autoridades, es recurrir a la deuda de nuevo. Los antecedentes indican que el pasivo paraguayo tuvo un crecimiento de USD 3.353,8 millones el último año. Las emisiones de bonos y la toma de préstamos para financiar la pandemia inflaron este indicador en un 38% entre 2019 y 2020, pasando de los USD 8.859,1 millones a los USD 12.212,9 millones.

Esta situación elevó la relación deuda/PIB al 34,2%, por encima del 30% prudente recomendado por organismos y analistas, por lo que salir nuevamente a los mercados internacionales implica cargar aún más la pesada mochila que heredarán las siguientes generaciones. ¿Es conveniente seguir por esa senda?

Tras la aprobación de un nuevo proyecto de ley en el Senado para destinar los fondos de las binacionales al sistema de salud, este jueves, los diputados tienen ahora una oportunidad de redimirse, en un escenario de ascendente malhumor social. Es fundamental que los legisladores, electos para representar al pueblo, den una señal de esperanza a la gente.

Las elecciones internas para los puestos municipales son en apenas un par de meses, mientras que las generales se realizarán en octubre, escenario donde la ANR intentará mantener sus espacios de poder y recuperar aquellos perdidos en las grandes cabeceras departamentales. Seguir dando señales equivocadas puede representar un quiebre definitivo entre la gente y el partido de Gobierno. La muerte no espera a nadie, pero puede evitarse con las herramientas adecuadas.

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