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Alexander Tah-Ray dice que es excitante sentir y ver cómo el Paraguay está progresando. Compara el actual momento económico y de desarrollo del país con una masa de pan levando. El embajador llegó hace dos años y medio y se irá el 23 de abril, al día siguiente de las elecciones generales, tras saludar a quien resulte electo nuevo presidente de la República. Irá, dice, con la satisfacción de haber visto reencausarse el camino democrático, pese a la crisis política del 31 de marzo y 1 de abril del 2017, cuando, reconoce, vieron con tristeza incendiarse parte del edificio del Congreso cuya construcción fue costeada por su país, como un homenaje a la democracia que el Paraguay empezó a andar en 1989. El embajador regresa a prestar servicios en la Cancillería de Taiwán como director general para América Latina y El Caribe.
–Termina su misión justo cerca de unas nuevas elecciones nacionales. ¿Cómo ve este momento político del Paraguay?
–Creo que el hecho de que haya un número grande de candidaturas quiere decir que la gente tiene confianza en este mecanismo. Significa que por medio de estas elecciones la gente podrá expresarse, y esto es porque tiene confianza en el sistema. Para mí es una fiesta cívica, y por eso se ha establecido que el término de mi misión sea con estas elecciones. Voy a acompañar al Paraguay en una coyuntura donde se decide quién será el próximo presidente de la nación, y me iré tras saludarlo. Es también una etapa apropiada para que mi sucesor inicie su relación con el nuevo gobierno.
–¿Ve estabilidad política en el Paraguay, aun después de los hechos del 31 de marzo de 2017?
–Bueno, en el incidente de un año atrás, producido como reacción ante la enmienda constitucional, aunque hubo violencia y muerte, al final funcionó el mecanismo democrático. El camino volvió hacia la voluntad de la gente. Ese mecanismo, aunque no es perfecto, sirve. Aunque nos dolió mucho ver quemarse parte del edificio del Congreso, porque habíamos donado para su construcción. Pero es mejor quemar el Congreso, que otra cosa. Hay que rescatar que en el Paraguay primó la institucionalidad democrática, lo cual es signo de una madurez política.
–¿Qué aspecto positivo resaltaría hoy del Paraguay?
–Este es un buen momento para estar aquí porque se siente que el Paraguay está progresando mucho. Cuando yo llegué aquí, esto que vemos a nuestro alrededor (por la zona corporativa de la capital), no existía. Es excitante ver cómo está creciendo esto, es como el pan horneándose. Uno ve la masa que va levando y luego se vuelve pan. Es un momento especial para un embajador de un país amigo.
–¿Cuánto fue la donación no reembolsable de Taiwán al Paraguay durante el gobierno de Horacio Cartes y cómo evalúan la administración de los recursos?
–Habíamos coincidido en que la cooperación no reembolsable al inicio de su mandato iba a ser para un solo proyecto. El proyecto Che Tapyi de viviendas sociales, de 71.000 millones de dólares para 4.500 casas. No solo se trata de construcción de viviendas, sino elevar el nivel de calidad de vida de los habitantes, con servicios, infraestructura comunitaria. Acceso empedrado, electricidad, agua potable, servicio comunal, escuelas. Ha sido un proyecto muy destacado. Estamos satisfechos, porque el dinero ha sido bien utilizado. Con Senavitat ha habido una muy buena relación de trabajo. De acuerdo a la ejecución hasta cierto punto, y tras las verificaciones, se realizaba el siguiente desembolso. Para nosotros ha sido un proyecto bien ejecutado. Han hecho bien el trabajo, va por buen camino.
–¿Cuáles son otras áreas de cooperación vigentes?
–Por ejemplo, las becas. Este año irán 40 paraguayos a estudiar a universidades de Taiwán para carreras de grado. La beca es por 5 años y de cobertura total. También hay otras para investigaciones, estudios de posgrado, idiomas, con los que serían casi 60 este año en Taiwán. Ello se sumarían a los que ya están allá, como 100 estudiantes, y ya son más de 300 los que han sido beneficiados con las becas. También estamos planificando la creación de una universidad tecnológica en Asunción, que ofrecerá en principio cuatro carreras de grado: Ingeniería Civil, Mecatrónica, Ingeniería Industrial e Informática. Ya desde marzo del próximo año vamos a estar recibiendo las solicitudes de estudiantes. Traeremos profesores de Taiwán. Desde agosto de este año vamos a ofrecer cursos de refuerzo gratis de Inglés y Matemática para los interesados en solicitar el ingreso. También tenemos una misión técnica de Taiwán aquí desarrollando el tema de cultivo de alevines de pacú, tilapia y seguirán con surubí. Además, está la informatización de hospitales públicos. Empezamos hace 2 años en Alto Paraná, Guairá y Canindeyú. Esto permitirá el control del stock de medicamentos y la agilización de la atención de pacientes. El próximo año estaríamos enviando un equipo técnico para asesorar y compartir experiencia para fortalecer las mipymes. La economía de Taiwán está basada en mipymes. Quien quiera que sea el nuevo presidente del Paraguay estaremos platicando con él para ver en qué manera Taiwán puede trabajar con el país en los próximos 5 años.
–¿Qué debe mejorar el Paraguay, según su observación?
–No soy yo quién para decirles qué tienen que hacer. Pero por algo estamos apostando en la educación. Las becas de Taiwán y trayendo profesores para enseñar en Paraguay en una universidad que pronto estará funcionando. Cuando el ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Gustavo Leite, visitó una de las fábricas de electrónica más grande de Taiwán, le preguntaron si además de ofrecer suficiente agua, energía eléctrica, tierra y otras ventajas, cuántos ingenieros tienen en el país. Es decir, si aquí no preparan a la gente para poder recibir en el futuro estas inversiones, nunca van a llegar. Si ya tienen gente calificada acá, eso ayuda mucho, facilita la llegada de inversiones extranjeras. Taiwán apostó mucho por educación y planificación. Hay que ver a dónde quiere ir el Paraguay en los próximos 20, 30 y 50 años.
–Hay sectores en el país que reclaman hace años que el Paraguay establezca relaciones diplomáticas con la República Popular de China o China continental. ¿Qué dice usted a eso?
–Justo leí un artículo que decía que China Popular es hoy el primer socio comercial de Paraguay. Pero con el detalle de que casi todo les venden ellos a ustedes, y casi nada ustedes a ellos. Dicen que por la carencia de relaciones diplomáticas se desaprovecha este gran mercado y Paraguay no puede vender más a China Popular. Y eso no es verdad, el comercio es libre. Si China quiere comprar carne a Paraguay, no hace falta abrir una oficina comercial. Para eso existe la Oficina Mundial del Comercio. Si China quiere imponer sus condiciones políticas a las compras, es otra cosa. Siempre digo: Tengan cuidado cuando las ofertas son demasiado dignas de ser verdad. Ahora, por ejemplo, Acepar necesita 25 millones de dólares, y China está ofreciendo 100 millones sin siquiera mirar el portafolio. ¿Por qué?, porque tienen un sentido político sobre ello. Sé que siempre hay voces que alegan que sería mucho mejor para el Paraguay si se alía con China Popular. Eso siempre ha existido, pero yo creo que no tanto. Todos aquí comprenden que Taiwán es un amigo confiable de Paraguay. Esto nadie duda. Mi reflexión es: lo que ya tienen en mano, aprécienlo. Por unos intereses comerciales, no abandonen a un amigo que ya tienen aquí. Cuando yo llegué, en el 2015, la cota de la carne –vendida a Taiwán– era de 1.500 toneladas. Hoy día son 10.506 toneladas y con el libre arancel. Entonces no se trata solamente del comercio. Si China Popular quiere comprar más productos a Paraguay, lo puede hacer libremente hoy, aun no habiendo relaciones diplomáticas entre ambos países.