Políticas de protección y el cumplimiento del derecho de niños, niñas y adolescentes reclamó ayer en la homilía de la misa dominical el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela. En el Día del Niño, el religioso recordó a este sector, que, dijo, son el futuro, pero están desprotegidos. “Necesitan cariño, respeto”, exclamó.
“Mis queridos hermanos, las niñas y los niños necesitan política pública de protección, necesitan que se trabaje en contra de la pobreza, favoreciendo actividades productivas para sus padres, de tal modo que ellos puedan disfrutar de lo apropiado para su edad, el juego y el aprendizaje. Los niños y adolescentes necesitan un país solidario, que se les mire, que se les valore, que se les respete y que se creen condiciones para hallar oportunidades”, apuntó.
Recordó, igualmente, la dura realidad del sector en el país.
“Cada niño marginado, abusado, abandonado, sin escuelas y sin atenciones médicas es un grito que se eleva a Dios”, expresó el arzobispo.
También recordó al papa Francisco, quien asegura: “Una sociedad que abandona a los niños y que margina a los ancianos corta sus raíces y oscurece su futuro”.
MEMORIA. Valenzuela recordó igualmente casos emblemáticos de niñas desaparecidas y cuya búsqueda no se resuelve. Sobre una de ellas se preguntó, por ejemplo: “Emboscada. ¿Dónde está Yuyu? Aquella niña desaparecida. También en Ciudad del Este otra pregunta. ¿Dónde está Naydelin? ¿Dónde están?”, cuestionó el obispo.
En cuanto a pobreza, se registra un aumento de personas en edad escolar en situación de pobreza en el país, de acuerdo con datos del Observatorio Educativo Ciudadano. Hay 67.287 más niños y adolescentes en edad escolar en situación de pobreza entre 2019 y 2020. El Ministerio de la Niñez registró solo en un mes casi 500 denuncias de maltrato hacia la niñez. Además, el 90% de casos de abusos se dan en el entorno familiar.