Braulio y Richard Galeano se sienten protegidos desde que conocieron la Fundación Dequení y ya no van a las calles a ganarse el pan diario. Como estos niños, un día otros 25 mil infantes llegaron a los centros de Dequení durante los casi 30 años de servicio.
Dequení nació en el año 1985 por iniciativa de un grupo de jóvenes del movimiento de Schoenstatt para abordar a los niños que trabajaban en calle en las inmediaciones del kilómetro 9 de la ruta Mariscal Estigarribia, donde funciona la casa central de la Fundación.
Hoy, en el día del aniversario 29 de Dequení, sus beneficiarios celebran la existencia de la Fundación y dan las gracias a todos los benefactores que a diario los ayudan a salir de la pobreza a través de la solidaridad comunitaria.
La directora ejecutiva de Dequení, Andreza Ortigoza, explicó que a través de la Fundación los niños que antes estaban en riesgo de trabajo infantil, ahora están acogidos y se sirven de los servicios que promueven los 23 programas desarrollados por la Fundación en las comunidades de 10 distritos.
Pero estos programas no serían sostenibles en el tiempo sin un pilar fundamental de Dequení como lo es el voluntariado. Es a través de los voluntarios que la organización sin fines de lucro funciona. Algunos aportan su tiempo, otros dinero.
Sergio tiene 9 años y un sueño: ser futbolista. Desde los seis juega al fútbol en el patio de Dequení, se divierte, hace sus tareas, luego va a la escuela y a su casa. Así se aleja de las calles.
Justamente, este sistema de protección llamado Centro Abierto impulsado por Dequení a nivel local tuvo incidencia en los programas públicos y sirvió de modelo para el programa Abrazo, de la Secretaría de la Niñez, que beneficia a los infantes desde el año 2011, comentó Ortigoza.
El festejo se realizó de manera anticipada en la víspera con un partidí de integración entre adolescentes y niños. En la fiesta recordaron los logros de la organización a lo largo de los 29 años a través de un mural.
Ayuda. Dequení se solventa gracias a sus 6.000 benefactores, a las empresas amigas y a la cooperación internacional del Fondo Cristiano Canadiense, que aporta desde hace 18 años a la Fundación para hacer sostenibles los proyectos.
La gente que quiera ayudar a Dequení lo podrá hacer este 9 de mayo participando de la cena tradicional del Pan y el Vino de Dequení, en el Salón de Convenciones del Banco Central del Paraguay. Para la ocasión se preparará un bufé especial y un show de percusión único.
Las adhesiones cuestan G. 250.000 y se pueden adquirir en el local de la fundación. Las reservas se realizan comunicándose al (021) 505-601, o a través de la página web institucional.