23 may. 2026

Empresas paraguayas exportan máquinas para fabricar parquet

Un holding de tres compañías de Alto Paraná se está abriendo camino en el exterior con equipos para fabricación de pisos. De allí surgió, además, la primera matriz para botellas no convencionales.

Nació hace treinta años como MTG, pero luego –unos cinco años atrás– se dividió en tres empresas para diferenciar mercados y potenciar productos distintos.
Actualmente, MTG (en el área de mantenimiento industrial), Giroldi (fabricación de máquinas para la industria de pisos parquet) y Teisa (fabricación de moldes para envases), funcionan como un holding, buscando complementarse y conseguir un mejor rendimiento.
Localizadas en Minga Guazú, Alto Paraná, estas compañías lograron exportar –a Brasil y Bolivia– máquinas para fabricar pisos de parquet y para cortar lamelas. “Lamela es la nueva tendencia mundial en pisos de ingeniería. En este tipo de máquinas competimos con Alemania, Austria y unas copias chinas”, explicó Héctor Doroskevich Giroldi, gerente del holding.

En este consorcio, además, está la primera fábrica del Paraguay (Teisa) que diseña y produce moldes y matrices con un proceso totalmente computarizado.
“Esto permite hacer formatos muy complejos. Por ejemplo botellas de plástico con formas no convencionales, que no son simétricas sino más elaboradas”, explicó el empresario.
Resaltó que actualmente están abocados a la fabricación de matrices para preforma PET. “Ya hicimos una, que debe ser una de las primeras en Sudamérica. Y vamos a seguir creciendo para conseguir mercados de exportación”, comentó. Actualmente, las matrices se traen de Europa y Canadá.
La empresa MGT, por su parte, se dedica al área de mantenimiento industrial. “Hacemos las piezas de las máquinas, fabricamos engranajes, etc., a todas las empresas de la zona -Alto Paraná-, como Cargill, algodoneras, fábricas de cigarrillos, de plásticos, silos, etc”, apunta Doroskevich.
“SE PUEDE”. Para estos empresarios no fue fácil crecer internamente y concretar sus exportaciones. “Tratar de hacer un negocio en Paraguay es toda una ingeniería, porque hay muchas dificultades”, señala el gerente del holding.
Doroskevich explica que lo difícil de producir para exportar es que la gente no paga al contado. “Tenés que empezar a fabricar la máquina, no tenés la plata, nadie te escucha, los créditos como siempre son comerciales, no son industriales. También tenemos problemas con mano de obra calificada, tenemos que formarla nosotros”, comenta.
El empresario relata que han tenido que fabricar dos máquinas sin haberlas vendido, con un costo de alrededor de 70 mil dólares cada una.
“Tuvimos que llevarlas a Brasil, específicamente a Río Grande do Sul y a San Pablo, con un costo cero para el cliente. Una, luego de hacer las pruebas, se quedó, se cerró el negocio. Pero todavía no la cobramos porque pidieron seis meses de tiempo”, indicó.
Todo esto implica un esfuerzo muy grande para las empresas paraguayas, sobre todo teniendo en cuenta la falta de créditos a largo plazo.
Este año, el holding participó en la feria internacional de máquinas para madera que se hizo en Río Grande do Sul. “Ahí se nos abrieron un poco más las puertas, porque estábamos al mismo nivel que empresas italianas, chinas, alemanas, austriacas, inglesas, americanas, brasileras, argentinas”.
Fue una inversión inicial muy grande para darnos a conocer afuera, dijo.
Pese a todos los obstáculos que han tenido que salvar, Doroskevich se muestra optimista con respecto al futuro de las empresas del holding. Y aclara: “No es fácil, pero se puede. No hay que desistir nomás”.

La imagen de Paraguay es un obstáculo
La imagen poco positiva que tiene Paraguay en el exterior constituye un obstáculo para muchas empresas nacionales que quieren vender sus productos afuera.
El consorcio MGT-Giroldi-Teisa lo experimentó. “Uno de los principales desafíos que llevamos es la marca país. Cuando vos decís que sos de Paraguay ya se enfrían. Ya empiezan a dudar...”, comenta Héctor Doroskevich, gerente del holding. Agrega que allí empiezan a pensar o incluso a decir que el producto seguramente no se hace en Paraguay, que se trae de China y se pinta. “Ese es un gran problema afuera, y nadie hace nada por cambiar esa imagen”.
Para salvar de alguna manera esta situación, estos empresarios consiguieron traer empresarios importantes del exterior, para que comprueben cómo se trabaja en las fábricas.
“Con mucho esfuerzo y despacito se han ido convenciendo. A Brasil nos costó cuatro años vender una máquina. Ahora vendimos una segunda y una tercera está en camino. A Bolivia conseguimos vender también un par de equipos”, comentó.