Atrás quedó la imagen del Sagrado Corazón de Jesús utilizada para el Tupãsy ñuguaiti de años anteriores.
La ceremonia contó con una masiva concurrencia de pobladores del histórico barrio asunceno. Con pañuelos en mano, los feligreses tomaron el patio de la iglesia Santísima Trinidad para observar el encuentro de las imágenes de María y de Jesús, que ocurrió luego de la reverencia de la madre y el apóstol a la imagen del resucitado.
Gloria Torras, vecina del barrio Santísima Trinidad, comentó ayer en qué consistió la renovación incluida en la ceremonia del Domingo de Pascua. La imagen de Jesús salió del templo en andas y se unió en un abrazo simbólico a su madre cargada por los apóstoles. En el momento del abrazo, el replicar de campanas aumentó y los fieles flamearon sus pañuelos en señal de alegría por la resurrección de Jesús.